Adeyemi: un velocista, con fama de díscolo y orgulloso de sus raíces que convence a Flick

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Xavi Serrano

Barcelona, 23 jul (EFE).- Un velocista, con fama de díscolo y orgulloso de sus raíces. Karim Adeyemi, el nuevo fichaje del Barça, es un futbolista de contrastes: un extremo con una aceleración extraordinaria por el que Hansi Flick ya apostó cuando era seleccionador alemán, pero también un talento irregular al que las lesiones y la mentalidad han impedido explotar todo su potencial.

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Nacido en Múnich el 18 de enero de 2002, hijo de padre nigeriano y de madre rumana, Adeyemi probó en su niñez con el baloncesto y el voleibol antes de decantarse de forma definitiva por el fútbol.

Con ocho años ingresó en la cantera del Bayern, donde soñaba con imitar a su ídolo, Arjen Robben, pero el club lo descartó después de dos cursos. Según medios alemanes, fue por problemas de indisciplina, algo que Adeyemi matizó con el tiempo, señalando que ya no encajaba ahí y que la relación entre su familia y el club empeoró.

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"En el Bayern había un plan muy definido. Si un jugador se salía de esa línea, recibía poco apoyo", argumenta. Una reflexión que conecta con su forma de sentir el juego: "Me he dado cuenta de que necesito más libertad que seriedad en el campo. Nada puede detenerme cuando estoy relajado".

Regresó a su primer equipo, el TSV Forstenried, club ubicado al sur de Múnich, y de 2012 a 2018 se formó en el Unterhaching, también de la capital bávara. El exfutbolista profesional y presidente del club, Manfred Schwabl, ha explicado que detectó su talento y, además, trató de encauzarlo fuera del campo, bajo la prohibición de entrenar y jugar partidos si no rendía en el colegio.

La fórmula funcionó. Cuando tenía 16 años, el Salzburgo pagó un traspaso millonario por él y, tras foguearse cedido en el Liefering, club satélite de la segunda división, se afianzó en el campeón austríaco. Su eclosión definitiva llegó el curso 2021-2022, en el que marcó 23 goles y repartió 9 asistencias en 44 partidos.

La factoría Red Bull, un ecosistema diseñado para potenciar los talentos jóvenes, se caracteriza por la presión alta y agresiva, el ritmo, la movilidad y la verticalidad. Unos rasgos que definen el juego de Adeyemi: zurdo, actúa en las tres posiciones del frente de ataque, tiene un cambio de ritmo demoledor y puede conducir en grandes distancias, así como repetir esfuerzos en defensa.

Su perfil convence a Hansi Flick, que ya lo había seguido durante su etapa en el Bayern, le hizo debutar en la selección alemana absoluta con 19 años y lo convocó para el Mundial de Catar 2022. El técnico, según explicó en su día, valoraba especialmente su velocidad, uno contra uno y capacidad para decidir partidos.

Adeyemi es uno de los jugadores más rápidos de Europa. En febrero de 2023, alcanzó ante el Friburgo la velocidad máxima registrada hasta ese momento en la Bundesliga, 36,7 km/h. Una cifra que, según los datos internos del Dortmund, batió en diciembre de 2024 frente al Real Madrid en la Liga de Campeones, con 37,28 km/h.

"Nunca entrené la velocidad. Siempre me gustó ser el más rápido. Sin duda, esa es una de mis fortalezas", señaló ya durante su etapa en Dortmund.

Irregularidad, polémica y lesiones en el Dortmund

Con todo, Adeyemi no ha alcanzado el potencial que se le intuía cuando ganó la Eurocopa sub-21 con Alemania en 2021. El verano de 2022, tras la marcha de Erling Haaland, el Dortmund le fichó por unos 30 millones, pero pese a sus 146 goles y 36 asistencias en cuatro cursos y la clasificación para la final de la Liga de Campeones de 2024, perdida contra el Real Madrid, su paso por el Signal Iduna Park se ha definido por la falta de continuidad.

En parte, por una retahíla de lesiones, sobre todo musculares. Ninguna temporada en la Bundesliga superó los 1.500 minutos y sólo en una fue titular en más de la mitad de las jornadas. También por una cuestión de carácter, pues es un jugador capaz de lo mejor si tiene confianza, pero que tiende a desconectarse cuando no le salen las cosas.

Esta última campaña, sin ir más lejos, arrancó de forma pletórica, pero su negativa a aceptar la oferta de renovación del Borussia redujo su protagonismo y le apartó del Mundial.

Además, en los últimos meses, protagonizó algunos episodios polémicos: fue sancionado con 450.000 euros por la posesión ilegal de un puño americano y una pistola eléctrica, fue multado por el Borussia por su enfado tras ser sustituido en un mal partido, apareció en un vídeo practicando artes marciales con un luchador de UFC y también en un videoclip de rap, mientras estaba de baja por lesión.

Fuera del fútbol, la conciencia de Adeyemi cambió cuando con 10 años visitó por primera vez la ciudad natal de su padre, Ibadan (Nigeria), a quien, según recordó años después, prometió regresar para ayudar a la población local si cumplía su sueño de ser futbolista.

"A mis padres tampoco les fue fácil salir adelante en Alemania. Tuvieron que trabajar en varios empleos para apenas poder subsistir. Y me di cuenta de que la gente en Nigeria tiene aún menos. Ahora quiero devolver algo a la sociedad. Si algún día tengo hijos, les mostraré que no todos tienen la misma suerte ni la misma facilidad que alguien que nació y creció en Alemania", reflexiona.

Así, en 2022 creó la Karim Adeyemi Foundation, una organización benéfica que trabaja para mejorar las condiciones de vida de los niños y jóvenes a través de proyectos centrados en la educación, el deporte y el desarrollo comunitario. EFE

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