Zeinabu, la niña a la que 'Vacaciones en paz' salvó la vida, y 158 corazones saharauis más

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Alberto Ferreras

Zamora, 18 jul (EFE).- Zeinabu ha pasado en los últimos días su última revisión en cirugía pediátrica en el Complejo Hospitalario Universitario de Salamanca y el diagnóstico ha sido favorable: su corazón ya está perfecto y dispuesto a dar vida como el de los otros 158 niños saharauis que este año veranean en Castilla y León a través del programa 'Vacaciones en paz'.

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La iniciativa ha permitido la llegada de 159 niñas y niños a la comunidad para pasar dos meses con familias de acogida y huir de las temperaturas extremas, que aún siendo aquí altas, en la parte del desierto del Sáhara en la que viven superan los 53 grados centígrados, y deja historias como la de esta pequeña de once años de tez morena y cara sonriente.

Su madre de acogida en España, la zamorana Adi Fernández, no duda en asegurar que 'Vacaciones en paz' le salvó la vida.

Gracias a las revisiones pediátricas rutinarias a las que acceden durante su estancia en Castilla y León, a Zeinabu le detectaron en 2023 que algo no iba bien en su corazón, un diagnóstico corroborado después por el especialista en Salamanca, que comprobó que tenía un soplo cardiaco por un problema congénito que requería necesariamente intervención quirúrgica.

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Aunque la afección la tenía de nacimiento, nunca se la habían detectado en Smara, el campamento de refugiados saharauis en el que vive el resto del año, donde la sanidad es precaria.

Ese verano no dio tiempo a someterse a una intervención quirúrgica de ese calado, pero al siguiente, con las gestiones de la Asociación Zamora con el Sáhara para arreglar todo el papeleo y con la autorización de sus padres, realizó todo el preoperatorio y después pasó por el quirófano del hospital Doce de Octubre de Madrid para someterse a la cirugía cardiaca.

La cardiopatía había crecido de los 16 milímetros cuando la detectaron en Salamanca a los 23 cuando la operaron en Madrid.

"A medida que iba creciendo era más complicado, era una cosa que si no la operaban no tenía solución", detalla a EFE Adi Fernández, que se pasó 21 días con Zeinabu acompañándola en el hospital madrileño tras la intervención quirúrgica y ese año la escolarizó un semestre en España para que no perdiera curso.

Las revisiones al verano siguiente indicaron que todo iba y la semana pasada, aprovechando que volvía en su último verano de 'Vacaciones en paz', de nuevo fue a consulta a Salamanca, donde le dieron el alta definitiva.

"Le han dicho que está perfectamente bien, lo único, cuando le pase algo allí (en los campamentos de refugiados de Tinduf) o tenga que ir al médico, tiene que decir siempre que está operada de corazón", comenta su madre de acogida.

El acceso a la sanidad es solo uno de los beneficios del programa que permite que cada verano niños saharauis de entre siete y doce años pasen unos dos meses en España.

También contribuye a mejorar su alimentación con las familias de acogida con las que están en la época estival y disfrutar de pequeños placeres, como la piscina, que allí son inexistentes.

Y a los acogedores, ¿qué les aporta?. La respuesta la da Adi Fernández, que lleva once años participando en el programa y que gracias a él ha recuperado rutinas del cuidado de niños que había perdido hace tiempo, ya que sus hijas son las dos ya treinteñeras.

"Aporta que conozcas otras costumbres y la vida de ellos allí, que es totalmente diferente, y te choca un poco", pero sobre todo "te dan mucho cariño y mucha alegría", confiesa esta zamorana, a la que es precisamente en el corazón donde más le toca lo de ser madre de acogida en verano.EFE 1010037

(foto)

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