Quince detenidos por prostituir a mujeres que captaron con falsas ofertas de cuidadoras

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Barcelona, 14 jul (EFE).- La Policía Nacional ha detenido a 15 personas en una operación en la que ha desarticulado una red acusada de explotar sexualmente en Cataluña a mujeres vulnerables que captaban en Sudamérica con falsas ofertas de empleo como cuidadoras de personas mayores.

Según ha informado hoy la Policía, una vez la organización trasladaba a las víctimas a España simulando que eran turistas, las enviaban a prostíbulos de Barcelona y Tarragona, donde eran forzadas a ejercer la prostitución para saldar supuestas deudas de unos 5.000 que les imponían cuando las captaban en su país de origen.

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En la operación, la Policía ha detenido a 14 presuntos miembros de esta organización en Barcelona y a uno en Tarragona y ha intervenido 116.720 euros en efectivos -escondidos en lugares de difícil acceso en los inmuebles, hasta el punto de que los agentes tuvieron que romper mobiliario y paredes-, pastillas de estimulación sexual, drogas y abundante material relacionado con la explotación sexual.

Los agentes también han decomisado una llave de pugilato, un arma prohibida que se ajusta en la mano del usuario, con un dispositivo de descarga eléctrica incorporado.

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Los detenidos están acusados de trata de seres humanos con fines de explotación sexual, prostitución proactiva, favorecimiento de la inmigración ilegal y delitos contra la salud pública.

La Policía abrió la investigación en diciembre de 2025, a raíz de la denuncia de una víctima que alertó sobre la existencia de esta red, que buscaba como víctimas, en sus países de origen, a mujeres sudamericanas en situación de vulnerabilidad económica y social.

Una vez engañadas con las falsas promesas de empleo como cuidadoras de personas mayores en España, cuando las víctimas llegaban a España eran forzadas a ejercer la prostitución en varios pisos prostíbulos gestionados por la red.

Según la Policía, los detenidos controlaban de forma "estricta" la actividad de las víctimas, fijando tarifas, gestionando los servicios sexuales y supervisando los pagos realizados por los clientes.

También ejercían presión psicológica sobre las víctimas, con amenazas tanto a ellas como a sus familiares en sus países de origen, para evitar que abandonaran la actividad o denunciaran los hechos. EFE

(vídeo)

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