Cuentas pendientes en Le Lioran

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Luis Miguel Pascual

Aurillac (Francia), 13 jul (EFE).- Corre el runrún en el pelotón que allí donde ha sido derrotado, el esloveno Tadej Pogacar tiene puesta una cruz en forma de espina clavada que debe sacarse cuanto antes. Hace dos años en Le Lioran, el final de la décima etapa, hincó la rodilla ante el danés Jonas Vingegaard y todo apunta a que querrá cobrarse venganza.

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Una amenaza que agranda la atención de la etapa festiva del 14 de julio en Francia, siempre acogida de forma especial por los aficionados que se abalanzan sobre las cunetas a aplaudir a sus campeones.

Pese a que en los últimos días ha dicho que no piensa en la revancha, la fortaleza que ha mostrado hasta el momento y su ambición desmesurada hacen prever que se lanzará a por la victoria de etapa y a blindar todavía más su ventaja en la general.

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La de 2024 fue una victoria más simbólica que real. Por vez primera el danés ganaba un esprint al esloveno, con quien había efectuado en solitario el ascenso final. Pero sin diferencias para la general, que acabó cayendo del lado de Pogacar.

Pero aquella afrenta parece suficiente como para que, camino de su quinto Tour, el esloveno quiera buscar una tercera etapa en esta edición y el terreno se presta a ello.

Los 166,6 kilómetros con salida en Aurillac, un día después de la jornada de descanso, constituyen un perfil abrupto por las montañas del Macizo Central, con siete puertos puntuables, dos de ellos de primera categoría y el último, el ascenso a Font de Cère, de tercera, a tres kilómetros para la meta antes del repecho final de 600 metros.

Es la traca final de una etapa con muchas opciones de ataque que comienzan a partir del kilómetro 60 y ya no ofrecen reposo hasta la meta.

Los organizadores han incorporado el Col de la Griffoul, inédito en el Tour, cuya cima a 100 kilómetros de la meta puede abrir la puerta a escapadas de largo recorrido. Pero volverá a ser el Peyrol, que esta vez se subirá por la otra pendiente, el gran testigo de la etapa, antes de afrontar el ascenso al Pertus y la traca final de la jornada.

En total, 3.800 metros de desnivel en una jornada marcada en rojo por los pretendientes para la general para abrir la segunda semana que estará marcada por la travesía de los Vosgos y el Jura, a la espera de que los Alpes dicten la sentencia definitiva en la tercera semana.

- Etapa 10: Aurillac - Le Lioran, 166,6 kilómetros

Salida: 13.25 horas (11.25 GMT)

Llegada prevista: 17.24 horas (15.24 GMT)

.Montaña:

Cota de Pailherols (3a), a 98,6 de meta

Col de la Griffoul (2a), a 69,3

Col de Prat de Bouc (3a), a 62,8

Cota de Murat (3a), a 47,8

Puy Mary - Pas de Peyrol (1a, 7,8 km al 6 %), a 30,9

Col de Pertus (1a, 4,4 km al 8,5 %), a 14,5

Col de Font de Cère (3a), a 2,7. EFE

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