La Verja de Gibraltar, a punto de ser historia tras su construcción por Reino Unido y su cierre durante años por Franco

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La Verja que separa Gibraltar de España ha sido durante más de un siglo el símbolo de la separación entre la colonia británica y el circundante Campo de Gibraltar, sirviendo incluso de cierre literal en época franquista, pero desde el 15 de julio se convertirá en historia en virtud del acuerdo sellado entre Reino Unido y la Unión Europea para facilitar la relación del Peñón con el bloque tras el 'Brexit'.

Precisamente, para escenificar su final, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se desplazará este lunes junto con el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, a La Línea, donde está previsto un "acto de demolición" de la Verja, en palabras de Moncloa, que no ha querido desvelar más detalles del mismo ni de si habrá presencia británica o gibraltareña.

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El acto tendrá lugar un día antes de que en Bruselas se lleve a cabo la firma del acuerdo alcanzado el pasado mes de diciembre para que pueda entrar en vigor de forma provisional desde la medianoche del 15 de julio. La firma correrá a cargo del comisario Maros Sefcovic, que ha sido quien ha capitaneado la negociación en nombre de la UE, y del secretario de Estado para Europa británico, Stephen Doughty, pero contará también con la presencia tanto de Albares como del ministro principal gibraltareño, Fabian Picardo.

Construida en 1909 por decisión del Gobierno británico en el istmo que une el Peñón con el resto de la península y que desde el Tratado de Utrecht por el que España cedió a Reino Unido en 1713 Gibraltar había venido siendo considerado como zona neutral, la Verja alcanzó su máxima notoriedad en 1969.

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El 8 de junio de ese año Franco ordenó el cierre del paso por el que a diario cruzaban en ambos sentidos tanto españoles que trabajaban en Gibraltar como gibraltareños que iban a España a comprar o a visitar a familiares, suspendiendo además las comunicaciones telefónicas y marítimas.

Pese a que el dictador murió en noviembre de 1975, la decisión no fue revocada, de forma parcial, hasta la llegada de Felipe González al Palacio de la Moncloa en 1982. En su primer Consejo de Ministros, el 15 de diciembre de ese año, se autorizó el paso de peatones, mientras que hubo que esperar hasta febrero de 1985 para que se retomara también el paso de vehículos.

Aquel periodo sigue aún muy presente en la mente de los gibraltareños y también de sus vecinos en La Línea, ya que dejó a muchas familias separadas durante años que, para poder verse, tenían que coger un ferry a Tánger, en Marruecos y de ahí otro a Algeciras y luego en sentido inverso ante la imposibilidad de recorrer los pocos metros que separan el Peñón de La Línea.

Loren Periáñez, presidente de la Asociación de la Pequeña y Mediana Empresa de La Línea y portavoz del Grupo Transfronterizo que aglutina a empresarios y sindicatos de ambos lados, recuerda cómo iba junto a su madre a la Verja para poder ver a su tía y sus primos que habían quedado del lado gibraltareño. "Como si fuera el Muro de Berlín", explicaba en un reciente encuentro con periodistas.

En caso de Alfred Bassadone, miembro de la Cámara de Comercio de Gibraltar e integrante también del Grupo Transfronterizo, uno de sus familiares "se echó al agua y nadó hasta España a ver a su padre porque se moría" y le disparó la Guardia Civil. "Todavía hay heridas abiertas por esto", reconoce.

Aunque nunca se repitió un cierre total, volvió a vivirse un nuevo periodo de tensión en 2014, cuando el entonces ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Margallo, dio instrucciones de reforzar los controles en la frontera, provocando colas kilométricas y ocasionando que los trabajadores transfronterizos, unos 15.000, llegaran tarde a sus puestos de trabajo o no consiguieran llegar y disuadiendo a quienes cruzan en ambos sentidos para comprar o hacer turismo.

El temor que aún pervive en los habitantes del Campo de Gibraltar que cada día cruzan hacia el Peñón para trabajar, y también entre los gibraltareños, de que la Verja pueda cerrarse o de que se introduzcan algún tipo de medidas que puedan limitar o ralentizar el paso fronterizo quedará anulado con el nuevo Tratado.

A partir del 15 de julio, quienes crucen desde España hacia Gibraltar por tierra, y en sentido inverso, no deberán mostrar sus pasaportes primero a los agentes de la Policía Nacional y luego a los agentes gibraltareños.

Esos controles se trasladan ahora al aeropuerto, donde la Policía Nacional será la encargada de comprobar que quienes llegan en avión hasta Gibraltar pueden acceder al espacio sin fronteras Schengen, una vez que se haya producido un primer control por parte de las autoridades gibraltareñas.

Además, para evitar que también tuvieran que desplegarse policías españoles en el puerto, la otra puerta de entrada desde el exterior al Peñón, las autoridades gibraltareñas han suprimido los ferris que unían la colonia británica con Marruecos, por lo que solo en caso de llegada de alguna embarcación privada sus pasajeros serán desembarcados y trasladados al aeropuerto para la realización del control.

La supresión de la Verja ha generado un cierto temor entre los 'llanitos', como se conoce popularmente a los gibraltareños, de que pueda producirse un incremento de la inseguridad, algo que Picardo ha tratado de disipar, con el despliegue de efectivos adicionales así como de cámaras de videovigilancia y de reconocimiento facial.

Además, desde el Gobierno gibraltareño se han esforzado por explicar que en realidad no es toda la valla que separa la colonia británica de España la que desaparece, sino que "el único tramo sin valla fronteriza será la zona de aproximadamente 150 metros por donde los peatones siempre han cruzado".

"El único punto por el que se podrá pasar será aquel por el que siempre se ha pasado, y ese tramo contará con una presencia masiva de policía, de cámaras y de vehículos para garantizar que no entre en Gibraltar nadie que no deba hacerlo", recalcó hace unos días el ministro principal durante una visita a la zona.

En este sentido, el Gobierno gibraltareño ha explicado que se está procediendo a retirar la antigua valla de tela metálica y alambre de espino para instalar una nueva de alta seguridad a unos metros de distancia e igualmente "antiescalada" como la que se emplea en los perímetros de las instalaciones militares del Reino Unido.

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