Un estudio descubre cómo se logró la diferencia de las extremidades en los vertebrados

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Santander, 9 jul (EFE).- Un estudio de centros de investigación de Cantabria y Andalucía y de la Universidad de Harvard (Estados Unidos) ha permitido descubrir cómo se estableció en los vertebrados de hace más de 400 millones de años la diferencia entre la palma (parte abajo) y el dorso (arriba) de las extremidades.

Un equipo de investigadores de la universidad norteamericana, del Instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria (IBBTEC) y del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo ha publicado ese trabajo en Current Biology.

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Según informa en una nota de prensa la Universidad de Cantabria, de la que depende el IBBTEC -centro también del CSIC-, el hallazgo revela cómo se estableció el "arriba y abajo" de las extremidades y es clave para entender cómo evolucionaron las extremidades de los vertebrados.

El estudio identifica el mecanismo genético ancestral que determina qué es la parte dorsal –la de arriba– en las aletas de los peces y demuestra que ese sistema ya existía mucho antes de la adaptación de los vertebrados a la tierra firme, hace más de 400 millones de años.

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“Cuando miramos nuestra mano, la distinción entre el dorso, la parte con uñas, y la palma, con sus pliegues y almohadillas, nos parece completamente natural. Esa diferencia es imprescindible para que nuestras extremidades funcionen correctamente y permite acciones tan cotidianas como doblar los dedos, agarrar objetos o apoyar el pie en el suelo”, explica Marián Ros, investigadora del IBBTEC y coodirectora del trabajo.

Ros asegura que la ciencia no sabía cuándo ni cómo se originó esa asimetría a lo largo de la evolución, ni si ya existía en las aletas de los peces, de las que han evolucionado las extremidades.

El estudio demuestra que el gen Lmx1b, conocido por ser el determinante dorsal en ratones, pollos y humanos, cumple exactamente esa función en las aletas pectorales del pez cebra o "Danio rerio".

Los investigadores también descubrieron que ciertos peces de agua dulce conocidos como lochas de torrente o lochas mariposa, adaptados a vivir aferrados a las rocas en ríos de corriente muy fuerte, han desarrollado de forma natural las aletas pectorales que les ayudan a agarrarse.

Además de explicar un aspecto clave de la anatomía de los vertebrados, el estudio ayuda a comprender enfermedades como el síndrome de uña-rótula, donde los pacientes tienen alteraciones en el gen LMX1B o los interruptores LARM, que provocan la pérdida de las características dorsales de las extremidades, como son las uñas y las rótulas.

Junto a Ros, codirigen este estudio Juan Tena, del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo, y Matthew Harris, del Hospital Infantil de Boston y la Universidad de Harvard. EFE

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