La cineasta Gala Hernández: "La inteligencia artificial está borrando la realidad"

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José Carlos Rodríguez

Santiago de Compostela, 4 jul (EFE).- La cineasta e investigadora Gala Hernández advierte de que la inteligencia artificial está contribuyendo a difuminar la frontera entre la verdad y la mentira hasta el punto de que "está borrando la realidad", un escenario que, a su juicio, "alimenta la confusión, el miedo y favorece el auge de discursos autoritarios".

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Así lo sostiene en una entrevista con EFE con motivo de su participación en el festival Curtocircuíto, que se celebra en Santiago y en el que el trabajo de Hernández (Murcia, 1993) es objeto de una retrospectiva.

La cineasta ha presentado en el festival su último cortometraje, 'Like Moths to Light', obra que reflexiona sobre el neurocapitalismo y las nuevas tecnologías que amenazan con convertir los datos cerebrales en productos con los que se puede especular a nivel financiero y de los que se puede extraer una rentabilidad.

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Además también se proyecta su trilogía sobre comunidades de internet, entre las que se incluye 'La mecánica de los fluidos', obra por la que obtuvo en 2024 el premio César a mejor corto documental.

Hernández reconoce que sus películas abordan fenómenos "hipercontemporáneos" e incluso especulativos, pero rechaza atribuir al cine una función de urgencia política.

"No creo que el cine sea urgente para nada", sostiene, al tiempo que defiende que su interés está en analizar "qué mecanismos hacen posible una determinada realidad" y cuestionar las narrativas que sostienen el mundo contemporáneo.

La directora explica que buena parte de su trabajo gira en torno a las ficciones que gobiernos, instituciones o grandes empresas tecnológicas presentan como verdades incuestionables: "Me interesa desmontarlas o analizarlas y dar cuenta de que, en realidad, son una ficción como cualquier otra", resume.

En esa línea, rechaza la idea de que las tecnologías sean neutrales porque, según afirma, "toda tecnología tiene una ideología integrada en su diseño".

Por eso le interesa "hackear" esas herramientas, hacer que produzcan imágenes o significados distintos de aquellos para los que fueron concebidos, con el uso del conocido como 'desktop documentary', incorporando capturas de pantalla o imágenes generadas mediante inteligencia artificial para cuestionar su propia cosmovisión.

"La tecnología no solo son herramientas que utilizamos; las tecnologías nos producen, nos modulan, nos fabrican", sostiene. A su juicio, las plataformas digitales, las aplicaciones de citas o las criptomonedas no solo modifican los hábitos cotidianos, sino que crean nuevas identidades, nuevas formas de relacionarse y nuevas maneras de interpretar el mundo.

Lejos de situarse entre el entusiasmo tecnológico o el catastrofismo, Hernández reivindica la complejidad. Cree que la sociedad atraviesa un momento en el que los discursos políticos y mediáticos simplifican una realidad cada vez más difícil de comprender.

"Vivimos en un presente que está totalmente polarizado y falto de matices", lamenta, y advierte que no le gusta explicar la realidad en esta dicotomía de "amigos y enemigos".

Aunque reconoce que existen proyectos políticos incompatibles entre sí, considera que reducir el debate público a una lógica de confrontación permanente "empobrece la conversación democrática" y frente a ello defiende un cine capaz de sostener "la ambigüedad, la contradicción y la reflexión crítica".

Ese interés por analizar los imaginarios tecnológicos está presente también en 'For Here Am I Sitting in a Tin Can Far Above the World', un documental de ciencia ficción que toma como punto de partida la figura del criptógrafo Hal Finney, primer receptor de una transacción de bitcoin y posteriormente criogenizado.

A través de ese personaje explora el nacimiento del transhumanismo y de un tecnooptimismo que, según explica Hernández, ha dejado de ser una corriente marginal para convertirse en parte del pensamiento dominante en Silicon Valley.

"Me parece completamente delirante que se inviertan cantidades ingentes de dinero en la conquista de Marte cuando hay muchísima gente que no tiene acceso a agua potable", declara.

En otras de sus obras, '+10K' aborda las comunidades digitales ligadas a las criptomonedas, el emprendimiento, el desarrollo personal o el llamado 'network marketing'.

Sin embargo, aclara que su intención no es juzgar moralmente a quienes participan en esos entornos, sino comprender "qué condiciones económicas, sociales y culturales" explican que esos discursos resulten atractivos para tantos jóvenes, especialmente para los hombres.

Su obra, de hecho, está atravesada por la masculinidad contemporánea, imprescindible para comprender muchas dinámicas de poder y violencia, desde los discursos de líderes políticos hasta los conflictos bélicos.

La mirada de Hernández es "pesimista" con el futuro, pero no se resigna: "Al final el pesimismo solo lleva a la inmovilidad", asegura, por lo que apuesta por "seguir luchando" y defender "el pensamiento crítico, la universidad, la investigación y la ciencia" frente al ruido y los relatos que los poderosos quieren vender. EFE

(foto)

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