Un siglo después, la novela 'Fiesta' sigue latiendo en los Sanfermines de Pamplona

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Javier Rodrigo

Pamplona, 2 julio (EFE).- Hace más de cien años, un joven Ernest Hemingway llegó a Pamplona como reportero del Toronto Star y encontró en los Sanfermines un material literario que acabaría desbordando el papel. Aquel viaje de 1923 fue el inicio de un idilio que cristalizó tres años después en la novela 'The sun also rises', traducida al castellano como 'Fiesta'.

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Fue la primera novela que publicó el que en 1954 acabó siendo Premio Nobel de Literatura. Desde entonces, la obra quedó unida de forma inseparable al nombre de Pamplona y a la proyección internacional de sus fiestas.

Aquel Hemingway, ha explicado a EFE el catedrático de Literatura Contemporánea de la Universidad de Navarra, Gabriel Insausti, era "un escritor joven que estaba empezando, que había recalado en el periodismo como un modus vivendi, aunque no le satisfacía del todo. Y que formaba parte de lo que luego se llamó la Generación Perdida".

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A su llegada, ha apuntado, "a Hemingway le encanta el mundo de los toros y del vino, porque él era de Chicago. Si pensamos qué hay en Chicago en el año 25, pues Al Capone, la Ley Seca..." y entonces "él llega aquí y ve que todo el mundo bebe sin ningún tipo de pudor".

Deslumbrado por el ambiente festivo, Hemingway visitó Pamplona en nueve ocasiones, entre 1923 y 1959.

Pero la novela 'Fiesta' no es precisamente una 'fiesta' para sus protagonistas. Como ha subrayado Insausti, se narra "la historia de un viaje sin una meta en el fondo; más que un ir hacia un determinado lugar, se trata más bien de huir en el fondo, de huir de sí mismos y de ese vacío que ha producido la guerra". De hecho, el protagonista de la obra, Jake Barnes, es un trasunto del propio Hemingway.

Los Sanfermines, ha afirmado el catedrático, son "una fiesta, una celebración. Recordamos que un año más estamos vivos y hacemos lo mismo que todos los años; nos encontramos con las mismas personas y de algún modo festejamos eso, la vida", pero "estos tíos, no; estos tíos van desesperados".

Bill Hillmann, exboxeador, periodista, escritor y corredor de los encierros, nacido en Chicago, como Hemingway, ha relatado a EFE que, cuando tenía veinte años, se sentó a leer 'Fiesta'. "Sentí mucha curiosidad y emoción por la aventura de San Fermín. Pensé: ¡Guau! ¿Esto existe de verdad? Quiero vivirlo", ha afirmado.

"Me encanta la aventura. Tuve una oportunidad y la aproveché. Quería sentir el encierro y estar cerca de los animales. Fue por la aventura", ha confesado.

En 2014, Hillmann tuvo un grave accidente en el encierro, pero jamás pensó en dejarlo: "Incluso cuando pensé que me moría, sabía que, si vivía, volvería a correr con los toros. El bisnieto de Ernest Hemingway, Michael, que es mi amigo, vino en mi ayuda. La obra de Hemingway me trajo hasta aquí y su nieto me ayudó cuando pensé que iba a morir".

Pero la herencia no se contempla sin discusión. En un simulacro de juicio celebrado en Pamplona en 2023 por la Asociación Navarra de Escritores y la Peña Anaitasuna, Hemingway fue declarado “inocente” de haber desvirtuado los Sanfermines o de ser responsable de su masificación, aunque sí se le atribuyó haber propagado la fiesta por todo el mundo.

En todo caso, si Hemingway viera los Sanfermines actuales, ha asegurado Hillmann, "creo que estaría feliz. Porque la cultura está viva. La energía es fuerte".

Así, entre la celebración y la crítica, 'Fiesta' conserva en Pamplona un peso difícil de discutir. Un siglo después de la llegada del joven reportero, la novela sigue latiendo en la manera en que los Sanfermines se miran a sí mismos y en cómo el mundo los mira. EFE

(Foto) (Vídeo)

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