El murciano que devolverá el Sorolla que cogió “por el marco” tiene derecho a recompensa, pero puede encontrarse con problemas

El Código Civil contempla una compensación para quien entrega un objeto perdido, pero exige avisar cuanto antes al dueño o a la autoridad

Guardar
Google icon
Un turista español de 57 años, actualmente desempleado, devuelve un cuadro del famoso pintor Joaquín Sorolla (1863-1923), tras encontrarlo en una calle del centro de Sevilla, y que la Policía buscaba desde que sus propietarios lo dejaran por olvido en la acera.

Ni automática ni pacífica. Así sería la posible recompensa para Andrés Hurtado, el murciano que encontró el Sorolla perdido en Sevilla y se lo llevó porque le gustó el marco. El Código Civil contempla un premio económico para quien devuelve un objeto perdido, pero también exige entregarlo de inmediato a su dueño o, si no se conoce, a la autoridad. Y ahí es donde este caso, tan insólito como jurídico, empieza a complicarse.

La historia empezó el pasado sábado en el centro de Sevilla, cuando una familia dejó durante unos minutos un cuadro atribuido a Joaquín Sorolla en una acera mientras cargaba el coche para irse de vacaciones. Al volver a por él, la obra ya no estaba. Sus propietarios denunciaron la desaparición y colocaron carteles por la zona para intentar recuperarla.

PUBLICIDAD

El cuadro apareció después a más de 500 kilómetros, en Murcia. Hurtado, que estaba de vacaciones en Sevilla, explicó que lo vio en la calle, pensó que estaba abandonado y decidió llevárselo por el marco. Lo subió primero a su habitación de hotel y después se lo llevó a casa. Más tarde, al sospechar que podía ser una obra valiosa y comprobar que sus dueños la estaban buscando, avisó a la Policía.

Qué dice la ley cuando alguien encuentra un objeto perdido

El artículo 615 del Código Civil establece que quien encuentre una cosa mueble, como puede ser un cuadro, debe devolverla a su anterior poseedor. Si no sabe quién es el dueño, debe entregarla “inmediatamente” a la autoridad correspondiente.

PUBLICIDAD

La ley también contempla qué pasaría si nadie reclamara el objeto. En ese caso, la autoridad debe anunciar el hallazgo durante dos domingos seguidos. Si pasan dos años desde el segundo anuncio y el dueño no aparece, quien lo encontró puede quedarse con el objeto o con su valor. No es lo que ha ocurrido en este caso: la familia denunció la desaparición y el cuadro ya ha sido localizado.

El artículo 616 añade una parte clave para Andrés: si el propietario aparece a tiempo, debe pagar un premio a quien encontró el objeto. La fórmula, todavía expresada en pesetas, fija un 10% sobre las primeras 2.000 pesetas, equivalentes a 12,02 euros, y un 5% sobre el resto del valor.

Casa de Andrés Hurtado en Puebla de Soto, Murcia.
Andrés Hurtado, un vecino de Murcia, muestra el cuadro del pintor valenciano Joaquín Sorolla que encontró en la calle (Marcial Guillén / EFE)

Cuánto podría cobrar Andrés por devolver el Sorolla

La cantidad depende de cuánto valga realmente el cuadro. Por ahora no consta una tasación oficial de la obra, así que el cálculo cambia según la referencia que se tome.

Las primeras estimaciones de fuentes artísticas consultadas por EFE, situaban el posible valor del cuadro entre 30.000 y 60.000 euros, si se confirma que pertenece a las llamadas “notas de color” de Sorolla. Con esa horquilla, la recompensa legal sería de entre 1.500,60 y 3.000,60 euros.

Después apareció una segunda referencia más alta. Hurtado aseguró a EFE que había contactado con una sala de subastas y que, según su versión, el valor podía oscilar entre 40.000 y 150.000 euros. Con esa cifra máxima, el premio alcanzaría los 7.500,60 euros.

Por qué el pago puede complicarse

El derecho al premio existe en el Código Civil, pero eso no significa que el cobro esté garantizado sin discusión. El punto delicado está en la secuencia de los hechos: Andrés no entregó el cuadro en el momento del hallazgo, sino que lo llevó al hotel, después a Murcia y solo avisó a la Policía cuando supo que la familia lo estaba buscando.

Esa actuación no elimina necesariamente su derecho a reclamar una recompensa, pero sí puede abrir dudas si los propietarios se niegan a pagarla. En ese caso, la cuestión podría depender de cómo se valore su buena fe y de si cumplió o no con la obligación de poner el objeto hallado en manos de la autoridad de forma inmediata.

A favor de Andrés juega que finalmente avisó a la Policía y que, según su versión, pensó al principio que el cuadro estaba abandonado y no sabía que era un Sorolla. En contra, puede pesar que llegara a consultar su valor e incluso, según relató, contactara con una sala de subastas antes de comunicar el hallazgo.

Según la tasación que se tome como referencia, Andrés podría reclamar entre 1.500 y 7.500 euros, aunque todo dependerá de si los propietarios aceptan pagar y de cómo se valore toda la historia.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD