Miguel Ángel Muñoz reivindica al rebelde Espartaco como símbolo ante las injusticias

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Mérida (EFE), 2 jul (EFE).- Para el actor Miguel Ángel Muñoz, el legendario esclavo tracio Espartaco simboliza la necesidad social de "situarse frente a aquellas causas que no son dignas", de ahí que dar vida al gladiador en el Festival de Teatro Clásico de Mérida es interpretar a alguien que desafió a Roma en defensa de la libertad.

"Fue el primer revolucionario de la historia" y representa, desde un punto de vista actual, la imperiosa necesidad de decir 'no' a aquello que "no nos parece digno", ha recalcado el actor madrileño en una entrevista a EFE con motivo del festival emeritense.

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El personaje al que interpreta le gusta, aunque rechaza cualquier comparación personal; supone su debut en la cita emeritense y, además, coincide con su cumpleaños. Todos los ingredientes para afirmar que "es magia" lo que va a ocurrir sobre el escenario del teatro romano con el espectáculo 'Spartacus'.

Curiosamente, y sobre el camino emprendido por el director del festival, Jesús Cimarro, de abrirlo a todas las artes escénicas, 'Spartacus' es un espectáculo de ballet clásico con cinceladas contemporáneas que permitirá conocer los últimos días del rebelde tracio.

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Tanto Muñoz como el bailarín Igor Person asumen el papel del gladiador. El primero, su lado más introspectivo; el segundo, el de las visiones en las que sueños y fantasmas se entrecruzan.

Para el actor, Espartaco forma parte de “la lucha por la libertad” y de la capacidad de reivindicación ante cualquier injusticia, pues el entonces poder de Roma "sigue aún presente" con cambios de rostros, cantinelas e idiomas.

De ahí que, según añade, la historia y la figura de Espartaco siga vigente actualmente. "El poder manipula y, a través del miedo, hace que veamos la vida quietos, sin poder salir de ahí, aunque no estemos de acuerdo", reflexiona Muñoz.

A su juicio, una persona como este gladiador, “tan adelantada a su época sin saberlo y -reitera- revolucionaria”, supone hoy en día un altavoz en la defensa de derechos, como un empleo estable, una vivienda o, simplemente, tener un proyecto de vida.

Por ello, el actor apuesta por mantener la capacidad crítica. "Lo único que siempre nos queda es ser libres de pensamiento y luchar por lo que queremos y por lo que necesitamos”, añade Muñoz, quien no duda en subrayar la necesidad de "salir a la calle a pelear por lo que merecemos".

Muñoz también se ha referido a la emigración de los más jóvenes ante la falta de oportunidades. "Verse obligado a marcharse porque no hay posibilidades en tu tierra es algo terrible”, afirma, no sin antes agregar que vivir en otros países puede resultar enriquecedor siempre que sea eso, vivir.

"Poder salir a buscarse la vida, pero también a formarse y ver otras realidades" ofrece "una amplitud mental y otra visión del mundo", apunta en esta idea.

Pero no todo son alabanzas para Espartaco. Muñoz recuerda que el gladiador también tuvo trazos de arrogancia y soberbia. "El ego le pudo", afirma, aunque esta circunstancia (en tono de perdón) forma parte de la condición humana y solo se corrige con el paso del tiempo.

No duda en extrapolar esta reflexión a su propia vida, pues como legado espera ser recordado como alguien quien, a pesar de no atravesar siempre los mejores momentos emocionales, siempre ha intentado "crear una buena energía a su alrededor”.

De igual manera, este estreno tendrá un marcado componente emocional y personal. Cuando Miguel Ángel Muñoz rodó el documental '100 años con la Tata', ambos imaginaron que él debutaría en el Festival de Mérida. ¿Por qué ese sueño?, surge la pregunta.

Su tata, la persona que lo crío desde niño, era de Mérida. EFE

(foto) (vídeo)

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