Madrid, 23 jun (EFE).- El coreógrafo y bailarín Rafael Amargo regresa a los escenarios de Madrid con el espectáculo 'Alá!Iré', una resurrección tras ser acusado de traficar con drogas, un proceso del que fue absuelto y tras que el que se sintió "cancelado".
"Del suelo al cielo", dice Amargo, una metáfora con la asegura que quiere volver a empezar pues recuerda que comenzó su andadura como bailaor en el Teatro Calderón, el mismo que acoge su nuevo montaje en el Rooftop Lírico de su azotea del 27 al 29 de julio.
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Durante la presentación este martes, Amargo ha acusado a un sector de la prensa de falta de rigor y a sus colegas de falta de empatía durante el proceso judicial en el que estuvo inmerso acusado de tráfico de drogas.
"No me tocaba sufrir y pasar lo que hemos pasado", dice refiriéndose a su familia, "pero bueno aquí estoy, se lo prometí a mi padre", ha dicho.
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A finales de 2020, Amargo (Valderrubio, Granada, 1975), Eduardo de Santos y un socio del artista, Manuel Ángel Batista León, fueron acusados de integrar un grupo que traficaba con droga, fundamentalmente metanfetaminas, un delito contra la salud pública por el que la Fiscalía pidió nueve años de cárcel, y por el que estuvo unos meses en prisión por faltar a su obligación de comparecer cada 15 días ante la Justicia.
En octubre de 2024 el coreógrafo fue absuelto al anularse las intervenciones telefónicas por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) y el Ministerio Público decidió no recurrir ante el Tribunal Supremo.
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A pesar de su deseo de pasar página, Amargo ha dedicado buena parte de su encuentro con la prensa a recordar este episodio con la justicia, por el que ha pedido una indemnización.
"No estaba tan loco, sabía más de lo que decía, callo mucho", una frase con la que alude al juicio de las mascarillas y al hecho de que se sometió a un juicio mediático.
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Desde entonces afirma estar "cancelado. Con Franco había censura, todos lo sabían, ahora la hay encubierta", pues asegura que trabaja en otros países y continúan otorgándole premios a su trayectoria como el César Vallejo a la Excelencia Artística 2026 en Perú.
Mientras desvelaba algunos detalles de su espectáculo, ha confesado sentirse muy débil emocionalmente, "estoy más vulnerable que nunca".
A pesar de su título 'Alá!Iré' "nada tiene que ver con la religión y sí con la necesidad de abrazar nuevos aires", un título que proviene de otro anterior del bailarín 'Alaire', en el que fusiona flamenco, danza contemporánea y urbana con el que espera reencontrarse con su público.
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Con su nuevo montaje afirma que no quiere brillar, quiere divertirse. En él, el flamenco comparte escenario con bailes urbanos, textos de García Lorca, Mario Benedetti o Alfonsina Storni; música de Diego El Cigala de su archivo personal, además de encuentros con Chavela Vargas, en el que se ha rodeado "sin prejuicios" de gente joven con la que no había trabajado.
Estudia psicología, una carrera con la que espera ayudar a las personas, pero antes quería despedirse de los escenarios. "He perdido 10 kilos, gracias al Ozempic", bromea.
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Pese a todo lo expuesto, afirma que no quiere venganza, "la venganza es de cobardes; estoy como un niño, con mucha ilusión(...). Borrón y cuenta nueva", persevera. EFE
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