Roma, 22 jun (EFE).- Giovanni Malagò fue elegido este lunes presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC) tras imponerse a Giancarlo Abete, y asume las riendas del organismo con el fin de reconstruirlo después de la crisis que atraviesa, evidenciada por la ausencia de la selección en un Mundial por tercera vez consecutiva.
Malagò, que presidió el Comité Olímpico Nacional Italiano (CONI) desde 2013 a 2025, asume el cargo en sustitución de Gabriele Gravina, quien dimitió tras la crisis institucional desatada al quedar la "Azzurra" fuera de la máxima cita internacional y que derivó en una oleada de renuncias.
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El italiano ganó los comicios con 343,048 votos ponderados, lo que representa el 68,58 %, mientras que Abete obtuvo 145,976 votos (un 29,17 %), con un 2,25 % de votos en blanco.
El programa con el que Malagò alcanzó la presidencia, titulado "Unidos por el futuro del fútbol italiano", se centra en la modernización estructural del sector y la sostenibilidad financiera.
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Entre sus medidas prioritarias se encuentran la reforma y renovación de las infraestructuras de los estadios, la optimización de los ingresos derivados de los derechos audiovisuales y la digitalización de los procesos federativos.
El plan estratégico del nuevo mandatario contempla, asimismo, incentivos destinados a fomentar las oportunidades del talento joven y su incorporación a la élite, con el objetivo de devolver la competitividad a la selección absoluta a corto y medio plazo con las jóvenes estrellas del fútbol nacional.
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Otro de los retos inmediatos de Malagò al frente de la FIGC será la designación del nuevo seleccionador, un puesto vacante tras la salida del anterior cuerpo técnico y que se considera la piedra angular para iniciar la refundación deportiva de la "Azzurra".
Los medios locales adelantaron que Roberto Mancini, que ya dirigió al combinado nacional, se perfila como el máximo candidato para asumir el cargo y liderar el nuevo proyecto.
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Malagò logró recabar los apoyos necesarios dentro del complejo sistema de votación de la asamblea, en la que participaron 266 delegados con un valor ponderado de 516 votos.
Las elecciones se presentaron decisivas porque abren el debate sobre la modernización del 'calcio', afectado por problemas como la falta de competitividad, la mala gestión del talento y la necesidad de reformas estructurales.
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Su sistema de votación, basado en delegados de distintos sectores del fútbol, con distintos estamentos (Serie A, Serie B, Lega Pro, fútbol amateur, futbolistas y técnicos) obliga a buscar amplios consensos y refuerza su dimensión política e institucional.
El italiano, cuya candidatura contaba con el respaldo mayoritario de los clubes de la Serie A, consiguió dividir el bloque de la Liga Nacional de Amateurs (LND), liderada por su rival, Abete, veterano dirigente que presidió la organización entre 2007 y 2014.
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Malagò dirigió durante doce años el CONI, organismo encargado de coordinar y supervisar el sistema deportivo del país, incluidas las federaciones nacionales como la propia FIGC. EFE
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