El Congreso aprovecha las Puertas Abiertas para sacar su tienda de recuerdos, con el león de borrar como venta estrella

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El Congreso de los Diputados ha decidido aprovechar las Jornadas de Puertas Abiertas, que comenzaron este viernes y continúan este sábado, para sacar su tienda de recuerdos, donde un león rojizo de borrar se ha convertido en la venta estrella de esta trigésima primera edición.

Teniendo en cuenta el trasiego de personas que hay estos días por sus dependencias, la Cámara Baja ha situado un pequeño stand con productos de recuerdo del Congreso a la salida del recorrido, esto es, en la entrada ubicada en la calle Cedaceros.

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Allí están expuestos todo tipo de artículos (bolsa de tela, llaveros, pines...) pero, según confirmaron a Europa Press sus dependientas, un goma rojiza en forma de león está siendo el producto más vendido, seguido de los lápices y bolígrafos, pues son los obsequios con el precio más económico.

El Congreso tiene entre sus planes habilitar un acceso directo a la calle de su tienda con el objetivo de mejorar la proyección y exposición del comercio, ya que su entrada al mismo obliga a los visitantes a pasar por el control de seguridad y, además, se encuentra escondido. Para ello, la previsión es invertir 60.000 euros.

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Pero, mientras tanto y aprovechando esta nueva edición de las Puertas Abiertas --que se celebran con motivo del aniversario de las primeras elecciones democráticas del 15 de junio de 1977--, el Congreso ha sacado por primera vez el negocio para situarlo en el itinerario que los ciudadanos recorren durante su estancia en la sede de la soberanía nacional.

FACTURA UNA MEDIA DE 20.000 EUROS AL AÑO

La tienda del Congreso fue una idea del socialista Manuel María inspirada en el modelo del Parlamento Europeo. Abrió sus puertas en el año 2006 con una oferta de entre 1 y 300 euros. Entre los obsequios más comprados figuran los más baratos del catálogo: pines (1 euro), bolsas de tela (5 euros), bolífragos (entre 3 y 8 euros) o un llavero de la Constitución de 1978 (3 euros).

Sin embargo, teniendo en cuenta su ubicación y la ausencia de un servicio on line lo cierto es que los clientes más habituales han sido fundamnetalmente parlamentarios y personal de la institución. De hecho, el comercio viene facturando una media de 20.000 euros al año debido a su reducido número de visitantes, poco más de 11.000 en la última década.

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