Cristina Magdaleno
Santa Cruz de Tenerife, 12 jun (EFE).- El goteo es lento pero continuo y el rumor comienza a extenderse entre las decenas de personas que desde las ocho de la mañana han llegado a coger sitio en los aledaños del Ayuntamiento de Santa Cruz, punto del paseo en el que el papa León XIV tiene previsto hacer una parada para saludar a la corporación.
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"Se va a parar aquí", dice en bajito una señora que confiesa cierta perplejidad porque nunca se imaginó poder ver algo así en su ciudad, a lo que un señor le responde: "Pues qué casualidad, vamos a estar en primera fila", remata.
En el bar Orche, que pasará de ser zona legendaria de muchas madrugadas de Carnaval a testigo del paso del papamóvil por una de las principales calles de la ciudad, la avenida Méndez Núñez, a Orlando Morales, propietario del local, la visita del pontífice le pilla preparado. Espera una afluencia mayor de lo habitual
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"Con el rodaje y el bagaje que tengo yo todos los años con el asunto de los Carnavales, preparados estamos... Muchos mayoristas me dijeron que habíamos pedido más de lo normal, pero yo soy de los que prefiero que sobre y no que falte", señala.
También asegura estar sorprendido por la elección del pontífice de visitar Canarias: "No te lo esperas porque aquí ya sabemos lo que pasa con las islas... estamos muy lejos y siempre lejos de cualquier evento o acto político.
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Noemí y Xiomara, madre e hija, vienen también sorprendidas por la visita histórica de Robert Prevost a las islas.
Sobre los principales mensajes del papa durante su visita a Canarias, principalmente centrados en la inmigración, Noemí dice que le gusta que León XIV salga de las grandes ciudades y haya tomado el testigo del anterior pontífice, Francisco, respecto a su mensaje sobre la inmigración y la acogida.
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"Se dice siempre que un papa va a las grandes capitales. Me gustó que diera oportunidades a lugares pequeños y sobre todo aquí, que hay gran cantidad de inmigración, y que cumpla con lo que dijo el papa Francisco, que no pudo venir", apunta Noemí.
Su hija Xiomara, ilusionada por la visita, resalta que desde pequeña la han criado en la religión, en el catolicismo, y que le impacta poder ver al papa de cerca.
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"Es de impacto. Es una oportunidad que todo el mundo debería tener, poder conocer al papa, que tiene mucha influencia", señala la joven.
Desde Venezuela, Yusmaris dice tener mucha ilusión y esperanza por la venida de León XIV a Santa Cruz y asegura que quiere "pedirle mucho por su país".
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Al pontífice le ve "muy humanitario y lleno de sentimiento" y asegura que ir tan temprano es "la mejor forma de verlo", concluye.
Junto a ellas, a medida que se acerca la hora de la llegada del pontífice y los preparativos se convierte en pura espera, la expectación continua creciendo con unos ingredientes curiosos: en una ciudad acostumbrada a un evento masivo anual marcado por la fiesta y, en cierto sentido, el pecado, ese bagaje deja paso a la fe y cierto sentimiento de fraternidad por vivir una experiencia colectiva que los chicharreros califican, por unanimidad y por lo raro que sería que se repitiese, como una jornada histórica. EFE
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