Cristina Cabrejas
La Laguna (Tenerife), 12 jun (EFE).- El papa León XIV ya había acumulado un notable retraso tras celebrar la misa en el puerto de Santa Cruz de Tenerife: los periodistas que viajamos con él, llevábamos al menos una hora esperando para iniciar el regreso a Roma
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Pero cuando subió a bordo del avión, en vez de acelerarse el despegue como ocurre habitualmente, el retraso se fue acumulando aún más. Algo pasaba.
Desde dentro no se entendía nada. Los compañeros gráficos que esperaban en el exterior, en la tarima asignada para fotografiar y grabar el despegue del Airbus 320 Parque Nacional Picos de Europa de Iberia empezaron a preocuparse y a llamar para saber qué pasaba.
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Pero los 80 periodistas de los 55 medios que hemos acompañado durante todo este recorrido por España al papa nos entreteníamos en colocar los cables para grabar la rueda de prensa que se celebra tradicionalmente en el vuelo de regreso a Roma tras los viajes apostólicos y terminábamos los últimos resúmenes en espera de informaciones.
Hasta que a las 16:23, hora canaria, el comandante Julio Ruiz-Zorrilla Gómez informaba de que había un problema técnico y que se estaba haciendo todo lo posible para solucionarlo. Los periodistas empezamos a agitarnos.
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El desconcierto llegó cuando los compañeros gráficos en el exterior nos comunicaron: "Están montando la escalerilla delantera".
Pocos minutos más tarde, por sorpresa, el rey Felipe VI subía por la parte delantera para encontrar al pontífice estadounidense y, poco después, bajar juntos de la aeronave, relajados y sin mostrar preocupación.
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El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha explicado poco después a la Cadena Cope que fue el mismo rey Felipe VI el que se dio cuenta que algo estaba pasando.
Mientras esperaban que el avión papal despegase, Felipe VI, con su experiencia de piloto de las Fuerzas Aéreas, comentó al presidente canario que no se había encendido un motor.
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Según ha contado Clavijo, cuando les explicaron que eso era en efecto lo que estaba sucediendo, el rey tomó la decisión de voñlver al avión para informarse de cómo estaba el papa e invitarle a bajar para que estuviera más cómodo en las salas del protocolo.
"¿El papa se ha bajado del avión?". Entre los pasillos de la aeronave ya reinaba el total desconcierto y el caos con todos los periodistas intentando informar de lo que estaba pasando, pero sin haber sido advertidos realmente de lo que sucedía.
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Hasta que el comandante, con voz muy seria, informó de que uno de los motores no había funcionado, quizá por el fuerte viento, y que girarían el aparato en la pista para intentar encenderlo con otra orientación del viento. Pero tampoco funcionó.
De nuevo, se escuchó la voz del comandante: "Lamento informarles que nuestros técnicos están intentando reparar la avería pero va a tardar bastante en tenerlo solucionado. Les mantendremos informados".
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Al final, empezó a montar la escalerilla de la parte trasera y ahí ya entendimos que este viaje se había acabado. "Nos hemos quedado sin rueda de prensa", los periodistas habíamos preparado nuestro turno de preguntas para el regreso de este histórico viaje a España de Robert Prevost.
Mientras intentábamos entender qué estaba pasando, Casa Real comunicaba que se había puesto a disposición del papa el Falcon de la Fuerza Aérea Española en el que el rey había viajado a Tenerife para despedirle y que el pontífice había aceptado.
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En él viajaría a Roma con sus colaboradores más cercanos y con los miembros de la Curia que formaban la delegación vaticana.
Poco después, el comandante comunicaba al resto del pasaje que tenían que abandonar el avión y que otra aeronave los trasladaría a Roma.
Mientras los periodistas bajábamos, pesarosos por no haber podido hacerle al papa esas preguntas que habrían puesto el broche final, Felipe VI acompañaba al papa a su Falcón para que pudiera volver a Roma.
Tras despedirle a pie de pista, él mismo regresó a la terminal para esperar durante algunas horas a que otro Falcon de la Fuerza Aérea enviado desde la Península le recogiera para llevarle de vuelta a Madrid.
Un amargo fin de viaje a España para los periodistas y para los asistentes de la compañía aérea, que habían preparado un vuelo lleno de detalles para el pontífice. EFE
(foto) (vídeo)
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