Málaga, 12 jun (EFE).- La ciencia y el arte se dan la mano a través de la obra de Manuel Franquelo, un artista, inventor e ingeniero que protagoniza la nueva exposición temporal del Museo Carmen Thyssen de Málaga con casi una veintena de piezas en los que plasma la realidad con un efecto hipnótico.
"Franquelo supo cruzar una frontera que ahora mismo está muy en la conversación actual, la de la creatividad de la máquina con la del ser humano, y tuvo una técnica completamente depurada y austera", ha resaltado este viernes en la presentación la directora artística del Museo, Lourdes Moreno.
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El artista, Premio Nacional de Grabado en 1998, dedicó "gran parte de su obra pictórica a plasmar los objetos cotidianos e insignificantes que reposaban en su mesa, creando bodegones que resultan a veces inquietantes por esa manera de plasmar la realidad de una forma tan auténtica", ha añadido Moreno, que considera a Franquelo "un hombre renacentista de nuestro tiempo".
Con un gusto por el detalle que le lleva incluso a representar las motas de polvo sobre una estantería, sus creaciones "hacen caer a veces en el trampantojo, con óleos que parecen fotografías o fotografías que parecen óleos".
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En su otra faceta, la de ingeniero, creó el escáner Lucida 3D, "que se utilizó por primera vez en el Museo del Prado y que ha servido para la conservación de las obras de arte, desde la galería Tretiakov de Moscú a las tumbas de faraones en el Valle de los Reyes, en Egipto".
Nació en Málaga, pero en su juventud abandonó definitivamente esta ciudad para cursar en Madrid estudios universitarios, primero de Ingeniería de Telecomunicaciones y después de Bellas Artes.
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Elena Giner, viuda del artista, se ha mostrado "emocionada" al ver reunidas las obras "en una exposición realmente fantástica, muy sutil y muy elegante".
Pese a que Franquelo no puede ser considerado un hiperrealista, "sí que le gustaba trabajar con mucho detalle", y antes de pasar a crear cada obra dedicaba "muchísimo tiempo a investigar". "Cuando ya tenía lo que quería, entonces ya iniciaba todo el proceso", ha precisado Giner.
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"Él no le daba importancia a su trabajo, y decía que cualquiera lo podía hacer", según su viuda, que recuerda a Franquelo como "un maestro dando ánimos, a pesar de que él se desanimaba con frecuencia".
El hijo de ambos, Manuel Franquelo Giner, ha resaltado la importancia de esta primera monográfica en la ciudad natal, porque su padre "siempre pensaba que Málaga no le quería, porque nunca tuvo un espacio así para exponer su obra, y estaba apenado".
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"En aquel momento, cuando no había ni inteligencia artificial ni chatbots, y no era tan fácil acceder a la información, para saber más sobre tecnología, telecomunicaciones o arte contemporáneo, se suscribía a revistas de fuera que le llegaban a casa", ha desvelado su hijo, que ha recordado que también participó en la creación de la réplica exacta de las cuevas de Altamira.
Para Franquelo Giner, la obra de su padre "no es autobiográfica, sino una concesión para que los objetos hablen", y sus creaciones "hablan de lo grande desde lo pequeño". EFE
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(foto) (vídeo)
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