Madrid, 8 jun (EFE).- El papa León XIV ha proclamado este lunes en un histórico discurso en el Congreso de los Diputados que la defensa de la vida humana "no es una cuestión parcial ni un interés confesional: es una meta de la civilización" y ha defendido que "toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural".
"Si la vida deja de ser reconocida como un valor fundamental, ¿qué futuro pueden tener nuestras sociedades?, ha dicho el papa en su discurso ante las Cortes a pocos días de que el Congreso debata la proposición de ley para blindar la eutanasia ante dilaciones judiciales.
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León XIV ha subrayado que cuando esta "certeza" de la defensa de la vida "se oscurece, los más vulnerables son las primeras víctimas y la ley pierde su significado más profundo: servir y proteger a cada persona".
"Por eso, la grandeza moral de una nación se manifiesta, sobre todo, en su capacidad de acompañar, proteger y amar aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad", ha manifestado el pontífice.
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Sus palabras llegan a pocos días del citado debate sobre la eutanasia y después de que el Consejo de Ministros haya aprobado el proyecto de ley de reforma del artículo 43 de la Constitución, que reconoce el derecho de las mujeres a interrumpir de forma voluntaria el embarazo y obligar a los poderes públicos a garantizar esta prestación en condiciones de igualdad efectiva.
Si la vida "deja de ser reconocida como un valor fundamental", ha "¿qué futuro pueden tener nuestras sociedades? ¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio o a quien depende enteramente del cuidado de los demás?", ha preguntado León XIV ante los parlamentarios españoles.
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El pontífice estadounidense ha hecho suyas las palabras de Benedicto XVI en el Parlamento alemán en 2011 para, a este respecto, recordar a los políticos que la dignidad de las personas "precede a toda concesión del Estado y no puede quedar subordinada a consensos sociales mudables o al vaivén de las mayorías de cada momento".
Y sólo así, "cuando esta convicción permanece viva, el derecho se convierte en amparo de todos y en garantía frente a la imposición de intereses y agendas particulares", ha apostillado.
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León XIV, que se ha presentado ante los parlamentarios como "pastor de la Iglesia" ha calificado su presencia en el Congreso como "un gesto de cercanía hacia España, en el marco de la mutua cooperación".
Ha asegurado que "la grandeza moral de una nación se manifiesta, sobre todo, en su capacidad de acompañar, proteger y amar aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad".
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También ha invitado a sostener la familia y ha hecho hincapié en que los padres deben poder "elegir el tipo de educación y de formación que reciben sus hijos, en coherencia con sus propias convicciones morales, culturales y religiosas". EFE
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