"Bad Bunny no va a cambiar el mundo, pero lo está uniendo", defienden expertas en un libro

Guardar
Google icon

Madrid, 3 jun (EFE).- La dimensión social, política y musical de Bad Bunny no comenzó con 'Debí tirar más fotos' (2025), sino que viene de lejos, como defiende un exhaustivo libro de dos profesoras estadounidenses de origen puertorriqueño que, sin ocultar sus contradicciones, destaca lo que representa su éxito y su poder transformador.

"Bad Bunny no va a cambiar el mundo, pero lo está uniendo con estos temas", subrayan a EFE Vanessa Díaz, profesora asociada de Estudios Chicanos y Latinos en la Universidad Loyola Marymount, y Petra R. Rivera-Rideu, profesora asociada de Estudios Americanos en Wellesley College, responsables de 'P FKN R. Bad Bunny y la música como acto de resistencia' (Libros Cúpula), que ve la luz en España.

PUBLICIDAD

Autoras ambas de ensayos previos sobre la incidencia de los latinos en la cultura y en la música, desde sus puestos como docentes comenzaron a comprobar a partir de 2018 el tirón creciente de este artista entre los trabajos de sus alumnos y en 2022 hablaron por primera vez de la posibilidad de escribir juntas sobre él.

Solo unas semanas después de terminarlo, apareció por sorpresa 'Debí Tirar Más Fotos' (2025), el último disco y primer Grammy de la historia al "Álbum del Año" para un trabajo en español.

PUBLICIDAD

"Fue muy natural incorporarlo porque, aunque la suya es una carrera aun breve, siempre ha estado muy enfocada en las mismas cosas, en hablar de lo que pasaa en Puerto Rico. Así que ese disco fue para nosotros algo así como: 'Ay, sí, todo lo que decimos fue correcto, solo que él lo está enseñando de otra manera", se felicitan.

Así como su "dios" Tego Calderón llevó el reguetón al "mainstream" hace años, con este álbum Bad Bunny ha conseguido llevar a lo más alto de las listas géneros tropicales tradicionales y afroportorriqueños como la plena, también ese conglomerado al que se llama salsa, cuando lo que más vende es el reguetón.

"Pero no es solamente la diversidad de la música, sino de los temas, porque habla de gentrificación, de destrucción del medio ambiente, de desplazamiento y migración forzada, cosas que se están experimentando en una gran parte del mundo", destacan.

En su opinión, Bad Bunny ha puesto sobre la mesa aspectos sobre los que no se ha puesto luz más que puntual y tangencialmente con los éxitos de otros puertorriqueños como Jennifer Lopez, Ricky Martin o Luis Fonsi con su 'Despacito'.

"A nuestros estudiantes ya no tenemos que explicarles algo tan básico como: ¿ustedes saben que los puertorriqueños son estadounidenses?", explican, antes de señalar cómo en una canción como 'La mudanza' ha traído a la memoria a un independentista histórico como Eugenio María de Hostos, cuyos restos descansan en República Dominicana hasta que Puerto Rico "no sea libre".

Para Díaz y Rivera-Rideau, muchos artistas previos tuvieron que existir para que pudiera llegar un fenómeno como el de Bad Bunny, especialmente el caso de Calle 13: "Hablamos mucho de la importancia de Residente casi como un consejero o un maestro para él".

Sobre las razones por las que aquel dúo no alcanzó la posición de Bad Bunny, apuntan que "estamos en un momento bien diferente", con una generación que "ha experimentado la deuda, la crisis económica de una manera fortísima, el huracán María y los problemas en la Universidad y sin médicos".

Sus asociaciones creativas con productores como Tainy y MAG y el hecho de que "con él nunca se sabe lo que va a hacer" en sus próximas aventuras también han contribuido sobremanera a darle ese número 1 en la música global, consideran las autoras, que recuerdan que la última Super Bowl que él protagonizó ya se denomina la "Benito Bowl".

Frente a los que desmerecen su influencia, una de las tesis del libro es que en Puerto Rico el baile es una forma de supervivencia. "El baile es para sobrevivir, para sentir algún tipo de alegría. Por eso hablamos de perreo combativo y de otros artistas, hablando de la necesidad de estar en comunidad haciendo música, bailando, moviendo el cuerpo para sentirse vivos y seguir luchando", destacan.

Se sorprenden ante las críticas que su actual residencia en Madrid está generando, especialmente por la paradoja de luchar contra el capitalismo pero participar de él con las entradas por zonas y perpetuar la división de clases con la existencia de la "casita" llena de VIPS, donde además -se señala- se cosifica a las mujeres, tratándose él de alguien que ha cuestionado el machismo en temas como 'Yo perreo sola'.

"La contradicción es existir en este sistema. Uno puede tratar de manejarse en diferentes maneras en el capitalismo, pero al final hay que comprar para vivir. Bad Bunny como artista tiene sus límites y él solo no va a cambiar el sistema. El propio libro es una contradicción, porque sentimos que hay que desenfocarlo de él", alegan.

En ese sentido, defienden que, "aunque él está en la portada, se trata de todo lo que hay alrededor". "Se trata de Puerto Rico, porque Bad Bunny no es todo, no puede ser todo ni cambiarlo todo. Ponemos demasiada presión en una persona y la ilusión de que alguien pueda ser perfecto es imposible", afirman. EFE

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD