Samuraï: "No somos una generación de cristal, somos empáticos y reconocemos el dolor"

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Javier Herrero.

Madrid, 31 may (EFE).- Aunque porte nombre de señor de la guerra, la manera de aproximarse a la vida y a la música de la española Samuraï (o Samu, como la apodaron sus amigos por su peinado) tiene más que ver con la de su ídolo, la "princesa oscura" del "post-punk" Hayley Williams, y una "melancolía tontorrona" que lleva con orgullo.

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"A los que nos dicen que somos una generación de cristal les diría que qué pesados son. No somos de cristal, somos empáticos. Somos personas con muchas más herramientas de gestión emocional y no creo que seamos frágiles: somos transparentes, sabemos reconocer el dolor y no lo dejamos pasar como si nada", defiende.

Lo ha contado en 'Gen [F]', el videopódcast de EFE con jóvenes estrellas emergentes que se ha publicado este domingo tras los episodios dedicados a Abraham Mateo y Métrika y en el que esta compositora e intérprete madrileña se ha sincerado sobre muchos aspectos, además de jugar a encontrarse con otros referentes generacionales.

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Si hubiese podido elegir otra época para vivir, habría escogido finales de los 70. "Ahí hubiese sido muy feliz. A nivel musical me identifico un montón con la movida hippy, porque yo soy bastante bohemia y habría encajado bien, aunque también creo que se me habría ido la perola muchísimo", reconoce entre risas.

Nacida un 25 de noviembre de 2000, Aroa Lorente ha descubierto por ejemplo que su cumpleaños coincide con el del escritor Arturo Pérez-Reverte, un perfil aparentemente muy diferente al suyo y el de otros "zetas" a la hora de manifestarse sobre determinadas cuestiones, sin miedo a las implicaciones.

"Yo he sido muy tibia y me he considerado muy apolítica durante mucho tiempo pero por puro desconocimiento. No quería dejar una huella digital de algo de lo que no estaba segura, quería hablar de las cosas cuando estuviera informada", ha declarado a este respecto.

Lo que sí comparte con el autor de 'El capitán Alatriste' es su pasión por la escritura. "Me considero escritora, me encanta escribir y me paso el día escribiendo. Yo siempre he escrito poemas y lo que pasó fue que un día empecé a cantarlos", ha relatado sobre el origen de su carrera musical.

Un vídeo subido a internet comenzó el fenómeno mientras estudiaba Bellas Artes y Diseño Gráfico. "El día que dejé mi carrera universitaria fue el día que pensé que tenía una carrera musical por delante. El plan A siempre fue ese, pero algo había que hacer mientras", ha contado.

La música no le era algo ajeno y como hija de una actriz de musicales se crió cantando en un "karaoke" constante. "Se podría decir que mi madre fue mi primer icono musical", ha destacado al hablar con admiración de su progenitora.

Su siguiente ídolo apareció pronto: "Recuerdo ver a Hayley Williams con muy pocos años y decir: 'Quiero ser esa chica'. Yo ya debía tener esa cosa más oscurilla y ella me parecía increíble, porque era una princesa, pero una princesa oscura".

De hecho, es posible que su ya identificativo cabello rojo sea también una herencia estética de la estadounidense. "Me teñí porque siempre he sentido que tenía personalidad de pelirroja, que no sé cómo es, pero sé que lo soy y estoy condnada a gastarme mucho dinero en tinte", ha bromeado.

Ha valorado en ese sentido la necesidad de que haya más referentes  femeninos en la música, por ejemplo "personas que no tengan un cuerpo normativo". "Y en festivales siguen faltando nombres de mujeres, eso es algo que me repatea", ha lamentado.

Una de las cualidades por las que su música se ha hecho famosa es por su vulnerabilidad, como cuando en su reciente tema 'Los paracaidistas' dice "Caer es mi forma de volar".

"Muy optimista no es que yo sea. Una persona hace poco me dijo: 'Siempre voy a querer que seas feliz, pero tu pesimismo es precioso. Dio en el clavo, porque tengo esa melancolía tontorrona, pero me ayuda a llegar a sitios y entenderme con el ecosistema", ha confesado, tras comentar que la música es su manera de comunicarse "de una manera no desesperada".

Enamorada también de roqueros como AC/DC, de las rancheras y de Rocío Dúrcal, asume que su lenguaje natural a la hora de componer es el pop: "Instintivamente son las melodías que me salen. Busco el rock y me sale el pop. No puedo decir que hago rock".

Ha asumido asimismo que, aunque en una banda hubiese sido feliz, "no conviviría a gusto sin ser completamente dueña" de sus decisiones. "No soy una banda porque tengo mucho ego a la hora de escribir. Lo admito", ha dicho.

Para quien compone "por necesidad" personal y desecha por completo el peso de las expectativas en su proceso de composición ("Pueden frivolizar muchísimo y no quiero estar ahí", dice), ha advertido de que se tomará tiempo para darle continuidad a su último disco, 'El silencio del ruido' (2024), desde luego no antes de que acabe 2026.

"Tengo la suerte de que "me lo puedo permitir", todo entre comillas. Esta industria tiene estos tiempos de vorágine, pero no me voy a meter prisa, porque entonces estaría haciendo esto para alguien y yo lo estoy haciendo para mí", ha justificado, tras el reciente lanzamiento de un sencillo llamado 'Baldosas amarillas'. EFE

(foto)(vídeo)(audio)

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