Barcelona, 31 may (EFE).- La apuesta por la autonomía estratégica en Europa es una oportunidad para ganar peso industrial en España, señala en una entrevista con EFE la presidenta del Cercle d'Economia, Teresa Garcia-Milà, que ve en la inversión en defensa una vía para impulsar empresas de tecnologías avanzadas y dar nuevas salidas a sectores como la automoción.
En el encuentro anual de la entidad, que reúne desde el lunes en Barcelona a líderes económicos y políticos, el Cercle dará este año un protagonismo especial a compañías de sectores estratégicos como la energía, la biotecnología, la defensa, la tecnología y las finanzas, a las que considera fundamentales para reforzar la competitividad europea.
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La necesidad de reducir la dependencia de Washington en defensa y de acortar distancias con Pekín en tecnologías clave obliga a Europa a reaccionar "cuanto antes mejor". "El diagnóstico ya está hecho", ahora toca "actuar", sostiene la economista.
Para que el tejido industrial gane dimensión y competitividad en el nuevo escenario geopolítico, las instituciones comunitarias deben profundizar en la integración del mercado único, especialmente en ámbitos como el sector financiero, la energía y las telecomunicaciones, eliminando barreras que aún fragmentan la economía europea, subraya.
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Garcia-Milà moderará el miércoles un diálogo con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el martes otro con el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, a quienes trasladará la necesidad de seguir impulsando una Europa más integrada y coordinada.
Entre los puntos fuertes de España, García-Milà destaca la industria biotecnológica y de la salud, con especial peso en Cataluña, un sector "reconocido internacionalmente" y que "puede contribuir mucho" a garantizar la autonomía del continente.
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En el ámbito de la energía, las renovables son "una fortaleza española que hay que aprovechar", aunque en este punto los avances chocan con el cuello de botella que supone la escasa interconexión entre países, señala la presidenta del Cercle, que aboga por impulsar esa red común.
En el sector de la defensa también hay potencial, especialmente en el desarrollo de tecnologías duales, con aplicaciones tanto civiles como militares.
García-Milà considera, no obstante, que el desarrollo de una verdadera capacidad europea de defensa exige una mayor coordinación entre los estados miembros para aprovechar los recursos disponibles.
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A su juicio, los países europeos deberían complementar sus recursos industriales y tecnológicos, coordinar sus inversiones y buscar sinergias.
Garcia-Milà considera que el refuerzo de las capacidades europeas de defensa y el aumento de la demanda en ese ámbito también pueden abrir oportunidades para sectores industriales ya consolidados, como la automoción.
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A su juicio, parte de la capacidad productiva y del conocimiento tecnológico acumulado por la industria del automóvil puede destinarse a actividades vinculadas a la defensa, especialmente en un contexto en el que los fabricantes europeos afrontan una fuerte competencia de los vehículos eléctricos que llegan desde China.
"Es una manera de reconducir una capacidad productiva, unos recursos y un conocimiento que ya tenemos hacia un mercado que está creciendo", afirma Garcia-Milà, que considera que esta transformación puede ayudar a mantener e incluso a incrementar puestos de trabajo en esa industria.
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Garcia-Milà también defiende que la Unión Europea encuentre fórmulas para avanzar en ámbitos estratégicos incluso cuando no exista consenso entre los Veintisiete.
La presidenta del Cercle plantea que la regla de la unanimidad dificulta en ocasiones la toma de decisiones y ralentiza proyectos considerados clave.
Por ello, propone que grupos de países dispuestos a profundizar en determinadas políticas puedan hacerlo sin esperar al conjunto de la UE, siguiendo precedentes como la creación del euro o el espacio Schengen.
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A su juicio, esta vía podría aplicarse en ámbitos como la unión de los mercados de ahorro e inversión o la coordinación de las políticas de defensa, permitiendo que un núcleo de estados impulse iniciativas comunes que posteriormente puedan incorporar otros socios europeos.
"Si hay países dispuestos a avanzar, que lo hagan", sostiene Garcia-Milà, que cree que este tipo de acuerdos permitirían superar algunos bloqueos institucionales y acelerar la integración europea en áreas consideradas prioritarias. EFE
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