
La comisaria de aguas de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), Cristina Sola, ha asegurado este viernes en su declaración como testigo ante la jueza de Catarroja que investiga la gestión de la dana que sobre las 19.00 horas del 29 de octubre de 2024 se hablaba del barranco del Poyo en el Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi) y que estaba ya claro el envío del ES-Alert. El mensaje de alerta se envió a la población a las 20.11 horas.
Según ha podido saber Europa Press de fuentes conocedoras de su declaración, en el Cecopi no se preguntó en ningún momento a la CHJ sobre el Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) ni pidieron traducción de datos de metros cúbicos sobre la realidad de caudal y ha señalado que los correos de precipitaciones son automáticos cuando saltan los límites marcados.
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Así se ha pronunciado esta testigo ante la jueza de Catarroja que investiga la riada, en un procedimiento en el que hay dos investigados: la exconsellera de Justicia e Interior Salomé Pradas y su exnúmero dos Emilio Argüeso.
En el caso del Poyo, Sola ha señalado superó el umbral por la mañana, se mandó aviso y ya se decretó el escenario 0 de emergencias o la alerta hidrológica, momento desde el que se tiene que hacer un seguimiento intensivo por parte de los órganos de la emergencia. En todo caso, ha subrayado que la CHJ no es la que decreta la alerta hidrológica, porque solo da los datos de los caudales, sino que lo hace la Generalitat. La situación de emergencia 2 saltó a las 15.30 y de ahí que se acordara la reunión del Cecopi.
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La testigo, que ha explicado que el trabajo de los agentes medioambientales del organismo de cuenca es de campo y oficina, por lo que no tienen que estar siempre sobre el terreno, ha apuntado que los caudales de Forata eran muy extraordinarios, como también en el Poyo y el Turia, y la situación "muy dramática", por lo que se habló del envío del ES-Alert.
En el Cecopi, a las 19.00 horas, ya se comenzó a hablar de otras poblaciones y no únicamente de la situación generada por el Magro, sino también del barranco del Poyo, al tiempo que ha señalado que estaba claro que se debía enviar un mensaje a la ciudadanía, según fuentes conocedoras de su declaración.
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Sin embargo, ha indicado que le "sorprendió" que no se hubiera mandado el mensaje en el primer receso del Cecopi, en el que ha afirmado que salieron a relucir cuestiones legales sobre el confinamiento aunque el subdirector de Emergencias, Jorge Suárez, dijo que la entonces consellera, Salomé Pradas, estaba facultada para decidirlo.
La testigo, que estaba conectada telemáticamente a la reunión, no recuerda que hubiera información del exterior en el Cecopi, del que le volvieron a desconectar antes de las 19.30 horas, por lo que no supo más del mensaje.
Fuentes de la defensa de Pradas valoran que esta declaración confirma extremos de "enorme relevancia" sobre la gestión de la emergencia del 29 de octubre porque "pone de manifiesto que la CHJ disponía de información sobre la evolución extraordinaria del barranco del Poyo, que valoró internamente la gravedad de la situación, pero que, incomprensiblemente, no realizó una comunicación específica al Cecopi sobre esos caudales, y esa información no fue objeto de una advertencia expresa y directa durante las horas decisivas de la emergencia".
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