El sepulcro de la reina Elisenda revela que contiene sus restos y tuvo un entierro austero

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Barcelona, 28 may (EFE).- Un estudio pionero del sepulcro de la reina Elisenda de Montcada, fundadora del Monasterio de Pedralbes, en Barcelona, ha constatado que contiene sus restos, casi siete siglos después del sepelio, y que fue enterrada con indumentaria austera, como requerían los hábitos monásticos.

Los resultados de este estudio, que abarcan otras ocho sepulturas del siglo XIV, se han dado a conocer esta mañana durante una rueda de prensa en la que han participado los investigadores del proyecto, iniciado en 2024 en el marco del séptimo centenario de la fundación del cenobio.

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La investigación, que ha permitido estudiar los restos de 25 personas con técnicas arqueológicas, antropológicas y genéticas por primera vez de manera integral en el monasterio, cuestiona algunas atribuciones históricas, documenta reaperturas y reutilizaciones de tumbas e identifica nuevas prácticas funerarias, como los fardos textiles, las ofrendas vegetales y los rituales asociados a los entierros.

El estudio del sepulcro de la reina fundadora confirma la presencia de sus restos dentro de una caja de madera medieval y aporta nuevos datos sobre su entierro, su edad y las condiciones de vida de la comunidad femenina en el siglo XIV.

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Los análisis certifican que se trata de una mujer de unos 70 años, lo que coincide con los datos históricos, ya que la reina nació en Aitona (Lleida) en 1292 y murió en Barcelona, en 1364, y que en el momento de su muerte tenía patologías asociadas a la vejez.

En la sepultura se han hallado fragmentos textiles, que apuntan a un entierro con indumentaria austera, probablemente vinculada al hábito monástico, y se han recuperado fragmentos de seda y oropel.

Además del sepulcro de la reina Elisenda, se ha analizado otro sepulcro localizado bajo el pavimento de su capilla así como las tumbas de Sobirana d’Olzet, Artau de Foces, Elionor de Pinós, Constança de Cardona, Beatriu de Fenollet, Francesca Saportella y Romia de Sarrià.

Uno de los resultados más relevantes del proyecto es que la apertura de diversos sepulcros ha demostrado que la identificación histórica atribuida a algunas tumbas no coincide necesariamente con los restos localizados en su interior.

En algunos casos, como el sepulcro atribuido a Artau de Foces, no se ha hallado ningún individuo masculino, sino los restos de cinco personas correspondientes a dos mujeres adultas y tres niños.

En el caso de la tumba de Francesca Saportella, la investigación apunta a que fue abierta en épocas posteriores y que su interior fue alterado, con la presencia de al menos nueve personas y materiales incorporados en momentos históricos diferentes.

Desde el punto de vista bioantropológico, el conjunto analizado muestra una mayoría de mujeres adultas, algunas de edad avanzada para el contexto medieval, así como la presencia de niños y adolescentes.

En los restos se han identificado patologías osteoarticulares, posibles enfermedades metabólicas y lesiones traumáticas, que aportan información sobre las condiciones de vida y salud dentro de una comunidad femenina de alto estatus.

El análisis arqueobotánico, con más de 200 muestras, ha confirmado la presencia de ofrendas florales y plantas aromáticas asociadas a los ritos funerarios, así como indicios de especies con posibles usos medicinales o simbólicos.

Los datos permiten aproximarse también a la relación con el entorno y los recursos vegetales de las personas enterradas.

Estos datos han abierto nuevas preguntas sobre la historia funeraria del monasterio, las reaperturas de tumbas y los procesos de reorganización de los entierros a lo largo de los siglos.

Los trabajos continuarán hasta mayo de 2027 con nuevas analíticas genéticas, dataciones y estudios de materiales que deberán completar la interpretación definitiva del conjunto funerario, uno de los más relevantes de la Cataluña medieval, tanto por su singularidad arquitectónica como por su carga simbólica.

El proyecto está dirigido por Anna Castellano-Tresserra, directora del Real Monasterio de Santa Maria de Pedralbes, y cuenta con la participación de Josep Maria Vila como responsable del proyecto arqueológico, Javier Chillida en el ámbito de la conservación preventiva y la restauración, y Carme Rissech en antropología física, con el apoyo del Servicio de Arqueología de Barcelona.

Se trata de un equipo multidisciplinario que aplica técnicas avanzadas, como escaneo 3D, radiología, análisis textil y estudios moleculares. EFE

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