Luis Quintero, el colombiano que rompe moldes en Portugal con el modesto Torrense

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Lina Tobón

Redacción deportes, 28 may (EFE).- Luis Quintero no es el típico futbolista que copa las portadas de los grandes diarios europeos, pero su historia es el vivo reflejo de la persistencia del migrante colombiano. Nacido en Alicante, España, pero con el corazón anclado en Palmira, este joven de 21 años ha pasado de la tristeza de abandonar el Villarreal a convertirse en el estandarte de un humilde Torrense que ha roto todos los moldes en Portugal.

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Tras vencer al gigante Sporting de Lisboa y conquistar la Copa portuguesa, Quintero se enfrenta este jueves al Casa Pia en una final por el ascenso que podría sellar una gesta sin precedentes para su equipo ya que le permitiría compaginar la próxima temporada la primera división y la Europa League. “Subir a primera sería la guinda de una temporada increíble", reconoció el extremo derecho en una entrevista con la Agencia EFE

Su historia comienza mucho antes de que él tocara su primer balón. Empieza con sus padres, dos colombianos de Palmira que cruzaron el Atlántico para empezar de cero. Su padre trabajó en la construcción y su madre en el sector de la estética, labrando un futuro desde el anonimato. Esa ética de trabajo se infiltró en el ADN de Luis, quien a pesar de haber nacido en Alicante, nunca dejó que su acento español borrara sus raíces: "En casa tenía todo lo de Colombia y en cuanto salía tenía todo lo de España", recuerda.

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Esa conexión con su tierra de origen y su crecimiento en la Comunidad Valenciana lo vinculan estrechamente con figuras como Cristhian Mosquera, también español de padres colombianos, quien actualmente milita en Arsenal FC de la Premier League de Inglaterra y con quien comparte una historia de vida paralela.

Ambos, de la misma edad, se han enfrentado en el campo "toda la vida"; desde que eran pequeños, cuando Quintero defendía los colores del Elche y Mosquera los del Hércules de Alicante, una época de la que Luis aún conserva con cariño videos y fotos juntos. La rivalidad deportiva se mantuvo en su adolescencia cuando sus caminos se cruzaron de nuevo en los dos clubes más grandes de la región: Mosquera en el Valencia y Quintero en el Villarreal, instituciones que el propio jugador describe como "enemigos" o rivales directos. A pesar de esa competencia histórica en el césped, Luis no oculta su alegría por el presente de su colega: "Hoy en día le va superbién y estoy supercontento por él"

Tras ocho años en el Villarreal, donde llegó a debutar con el primer equipo, Quintero aterrizó este enero en el Torrense. Lo que parecía un paso hacia lo desconocido resultó ser el prólogo de una "carambola increíble". Con Luis como una de las piezas clave, el club de Segunda División derrotó al Sporting de Portugal en la final de la Copa, asegurando un cupo histórico a la Europa League. "A mí me dices en enero que el año que viene estoy clasificado para Europa League y te lo firmo allá", asegura con la incredulidad de quien sabe que está viviendo un milagro deportivo.

Sin embargo, la gloria de la Copa ya es pasado. Este jueves el Torrense se juega la vida ante el Casa Pia, un equipo de Primera División, en la final por el ascenso. Para Quintero, este partido es la culminación de un proceso de fe. "La palabra es creer", afirma con rotundidad.

"El haber ganado el domingo no va a hacer que ganemos solamente por nombre. Sería la guinda a una temporada increíble: subir a Primera y estar directamente en Europa League". La ilusión del joven extremo es palpable; confiesa que lograr el ascenso le cambiaría la vida radicalmente."El sentimiento es que estoy cumpliendo mi sueño mucho antes de lo que yo me imaginaba".

Ese sueño tiene un siguiente escalón y un horizonte claro: la Selección de Colombia. A pesar de haber crecido en España, Luis siempre ha respondido al llamado de la tricolor, participando en procesos Sub-16 y Sub-20. Aunque se quedó fuera del último Mundial de la categoría, su ambición de vestir la camiseta de la selección absoluta sigue intacta: "Si tengo un objetivo a medio-largo plazo, obviamente es la selección de mayores con Colombia... es un sueño". Para él, el duelo de mañana es el trampolín perfecto: "Es un pasito muy bueno que puedo dar para estar en el radar y para algún día poder pelear una oportunidad", confesó a EFE.

Este jueves, con su padre en la grada como único apoyo familiar debido a las restricciones de boletería, Quintero saltará al campo con una obsesión: "Ascender, ascender, ascender". EFE

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