Una joven que fue tutelada: No me siento bicho raro, crecer en un centro fue mi salvación

Guardar
Google icon

Madrid, 25 may (EFE).- Más de 50.000 niños viven bajo el sistema de protección porque no pueden hacerlo con sus padres por distintos motivos. Como Daniela Etayi, que creció en un hogar de Nuevo Futuro desde los 9 años hasta que cumplió los 18: "No me siento un bicho raro por haber crecido en un centro, fue mi salvación", explica a EFE.

La asociación Nuevo Futuro, que en 2025 acogió más de dos mil niños en sus centros o pequeños hogares, ha lanzado este lunes la campaña 'Por el derecho a imaginar', con la que quiere visibilizar la realidad de los niños que crecen en España en contextos de máxima vulnerabilidad, con poco margen para imaginar su futuro como cualquier otro niño.

PUBLICIDAD

Como Daniela, que ahora tiene 21 años, pero que desde los 9 años vivió en un 'hogar' con otros nueve niños hasta convertirse legalmente en adulta. Reconoce que siempre queda el vacío de no haber vivido en familia, aunque ella se intentó adaptar rápido a vivir en un centro.

"Me recibieron con cariño, con los brazos abiertos, y yo también puse de mi parte. 'Voy a estar mucho tiempo', pensé. Es diferente a una familia. Aprendí mucho de compañeros y profesionales. Para mí fue una salvación: no me siento un bicho raro por estar en un centro", asegura.

PUBLICIDAD

Es una de las jóvenes extuteladas que ha ofrecido su testimonio en la presentación de la campaña para intentar desterrar el estigma en torno a los centros de menores y los niños que allí viven, de los que en muchas ocasiones se piensa que han hecho "algo malo". A ella le dejaron de llevar al colegio cuando vivía con su madre con problemas de adicción.

Hoy, con 21 años, estudia un grado superior de Integración Social y trabaja en un restaurante. Destaca además la importancia del acompañamiento cuando se cumple los 18 y se sale del sistema. "Es complicada la transición a la vida adulta", pero como le ocurre a cualquier joven que ha vivido con su familia, añade.

Leire Lara, también fue acogida en el sistema de protección y vive en un piso de emancipación de Nuevo Futuro.

"Cuando cumplí los 18, fue una experiencia bastante caótica, porque pasas de ser una menor tutelada, superprotegida, y al día siguiente eres una adulta responsable; estaba muy confusa", cuenta a EFE.

"Sentí mucho apoyo y mucha acogida por parte del equipo en la casa. Era una situación en la que tenía muchas dudas, pero tuvieron la paciencia y el cariño de aclararlas poco a poco, sin abrumar, respetando los tiempos y acompañándome y ayudándome en todo momento", señala.

A través de 132 hogares y centros en España, Perú, Colombia, Portugal y Santo Tomé y Príncipe, la entidad ofrece a los niños que llegan al sistema de protección un ambiente "cercano" que favorezca la protección, convivencia y reparación emocional, y, siempre que sea posible, una incorporación familiar segura y positiva, explica la entidad.

La directora general de Nuevo Futuro, Miriam Poole Quintana, ha explicado que la campaña quiere mostrar a los niños que crecen en centros y no en familias "para llamar la atención a la sociedad, a las administraciones y a las empresas de estos niños necesitan más apoyos, recursos y oportunidades para poder imaginar un futuro que cuando llegan a nuestros centros está muy limitado". EFE

(foto) (vídeo) (audio)

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD