Gallegos en la flotilla denuncian "la brutalidad" israelí y critican la actuación "sorpresiva" de la Ertzainzta

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Varios de los gallegos que participaron en la Global Sumud Flotilla han comparecido este lunes, tras poder regresar a Galicia, para narrar los "tres días en el vientre de la bestia" en los que, denuncian, constataron "la brutalidad la crueldad y la violencia gratuita con la que se maneja el ejército israelí" y que, han señalado, revivieron a su llegada al aeropuerto de Bilbao, cuando sufrieron cargas policiales "sin desencadenante". "Nos rompimos mucho más que estando en el barco en Israel", han asegurado.

Sandra Garrido, Alberte Pagán, Xurxo Porritt y Andrea Morales han hablado ante los medios de comunicación tras su regreso a Galicia después de permanecer tres días detenidos por el ejército israelí que interceptó la flotilla humanitaria en su ruta a Gaza en aguas internacionales del Mediterráneo.

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También lo han hecho tras la situación de tensión vivida en el aeropuerto de Bilbao a la llegada de sus compañeros, donde se produjo una carga policial y hubo 4 detenidos sin que, aseguran, mediase ningún tipo de provocación. "La Ertzaintza estaba empujando, empujando, y en un momento dado, un activista fue a abrazar a su familia y ahí empezaron los porrazos", ha narrado Sandra Garrido.

Con todo, y aunque dan testimonio de las lesiones físicas y psíquicas derivadas de su detención por parte de Israel, advierten de que no desistirán en denunciar la situación en Gaza: "Hay que pararlo, y si hay que poner el cuerpo para pararlo, volveremos a poner el cuerpo para pararlo".

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UN CORREDOR HUMANITARIO

"Nuestra misión siempre fue abrir un corredor de ayuda humanitaria, denunciar el genocidio en Gaza e intentar pararlo, algo que no están haciendo los Gobiernos", ha dicho Sandra Garrido, que ha denunciado que Israel "apresó, torturó y desapareció durante más de dos días a las personas de la flotilla", si que "hubiese ningún tipo de repercusión a nivel internacional", lo que "extiende su impunidad a lo que quiera hacer con el resto del mundo".

Garrido ha denunciado las condiciones que sufrieron durante su detención, aunque ha incidido en que éstas "no son ni una mínima parte de las que están sufriendo las presas palestinas", entre las que hay "muchas menores de edad".

Además, ha querido poner sobre la mesa "la impunidad de ese fascismo global" que, ha dicho, "hay que pararlo". "Y si hay que poner el cuerpo para pararlo, volveremos a poner el cuerpo para pararlo", ha clamado, considerando "inadmisible" que España y Europa "sigan manteniendo contratos con el Estado de Israel" en distintas materias.

TRES DÍAS "EN EL VIENTRE DE LA BESTIA"

Ante los medios congregados en Santiago, Alberte Pagán ha hablado de los "3 días en el vientre de la bestia" en los que pudieron "constatar la brutalidad, la crueldad y la violencia gratuita con la que se maneja el ejercito israelí". "No solo los funcionarios armados ejercían esa violencia física y psicológica, si no que todo el funcionariado mostraba el mismo desprecio e inhumanidad hacia nosotros", ha añadido.

Alberte Pagán ha hablado de lo "absurdo" de la detención en aguas internacionales para "ser trasladados a Israel y deportarnos". "Nosotros no entramos en territorio israelí, fuimos secuestrados a más de 1.000 kilómetros de Palestina", ha señalado, con lo que, apuntan, la flotilla se encontraba "muy lejos de lo que Israel considera su colchón marítimo para intentar mantener el cerco a Gaza".

En consecuencia, los activistas reclaman que los gobiernos europeos se posicionen contra esta arbitrariedad: "El siguiente paso será venir a nuestras plazas a detener a los manifestantes", ha dicho Pagán.

Tras pasar por el hospital en Turquía, apunta, los activistas informan de "67 personas con heridas graves" derivadas de esta detención. En torno al 30 por ciento de los integrantes de la flotilla presentan lesiones de consideración, señalan, a lo que se sumarán "muchas reacciones postraumáticas", dice Xurxo Porrit.

Este activista, enfermero jubilado, ha dicho que durante su detención se les privó de agua y de ropa, se les agredió y durmieron "hacinados" y en situación de "deshidratación", unas condiciones que, advierte no obstante, "para los palestinos sería un hotel de primera".

"No llegamos, pero les ganamos, porque el mundo vio lo que hacen", ha dicho Porritt, que ha instado a "seguir peleando" por el pueblo palestino. "Utilizar el agua, los alimentos, los combustibles y las medicinas, es un crimen de lesa humanidad que se repite 24 horas al día los 365 días del año y está perpetrado por el que llaman el país más democrático de oriente medio", ha resumido el activista.

CRÍTICAS A LA ERTZAINTZA

Además de lo ocurrido en Israel, los activistas gallegos han denunciado la situación vivida en el aeropuerto de Bilbao y han criticado contra la Ertzaintza por una carga que, han asegurado, no obedeció a ningún desencadenante.

"Fue algo sorpresivo para nosotros. No hubo ningún movimiento que lo desencadenase", ha dicho Sandra Garrido, para quien esta situación "fue algo construido", culpando indirectamente al Gobierno de Israel, que "cuando se ve acorralado, construye narrativas que distraen de la idea central".

Garrido ha dicho que "los tentáculos de Israel van mucho más allá del propio ente" y ha mencionado que la empresa de seguridad del aeropuerto de Bilbao "tiene convenios con empresas israelíes".

A mayores, ha denunciado la "hipocresía de los gobiernos" que "denuncian lo que les pasa a la flotilla, pero permiten que la policía del País Vasco golpee a los activistas". "Es la hipocresía lo que permite la impunidad", ha advertido.

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