Zaragoza, con el alma rota y a expensas de un milagro para evitar el descenso

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Marcos Díaz

Zaragoza, 18 may (EFE).- Un Real Zaragoza roto, aniquilado en lo deportivo, lo anímico y lo social, con tentáculos de pena que afectan a toda la ciudad, rubricó este domingo en el Ibercaja Estadio su descenso virtual a Primera RFEF, una caída a los infiernos que solo puede evitar una carambola de resultados quimérica en las dos jornadas que restan de LaLiga Hypermotion.

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Porque el Zaragoza es un muerto andante que ante el Sporting de Gijón, un rival que no se jugaba nada, fue incapaz de insuflar esperanza a su afición salvo en los primeros compases.

Un entrenador roto, unos jugadores hundidos, una afición iracunda y una directiva señalada e increpada ilustraban el domingo a la perfección la situación de un club que, más de 70 años después, va a dejar el fútbol profesional casi con toda seguridad.

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Las redes sociales están llenas este lunes de mensajes que oscilan entre el enfado y las lágrimas, llanto que ayer retransmitía la televisión, como preámbulo a lo que se certificará seguramente en la próxima jornada.

Mensajes de vergüenza y de pena, pero algunos también de orgullo por el pasado de un Real Zaragoza que nada tiene que ver con lo que alguna vez fue.

La policía tuvo que custodiar el campo este domingo, cuando los blanquillos empezaronó ganando con un gol de Yussif Saidu en el minuto 23. Pero a partir de ese momento, el conjunto de David Navarro se convirtió en un manojo de nervios a expensas de los asturianos, sin fútbol, sin ideas y sin fuerzas para dar la vuelta a un encuentro vital para su futuro.

El sonrojante 1-3 que encajaron los blanquillos despertó la ira de una afición que ya mostró su rechazo a la directiva en los accesos al estadio, antes de que empezara el encuentro, y tímidamente durante su transcurso.

Pero fue en sus momentos finales cuando más se elevaron los decibelios, con multitud de hinchas dirigiendo su enfado hacia el palco y, algunos, tratando de acceder a él, lo que obligó a la Policía Nacional a desplegarse para evitar males mayores.

En los accesos al campo, cientos de hinchas esperaron, rodeados de agentes policiales, la salida del autobús del Zaragoza para continuar con el escarnio, una misión en balde, pues el transporte eligió un camino alternativo para evitar problemas, lo que provocó que los aficionados trataran de alcanzar el vehículo corriendo por los aledaños.

Y dentro del Ibercaja Estadio, el entrenador David Navarro dejaba en rueda de prensa una frase que mostraba de manera palmaria cuál es la situación en el vestuario: "Aunque no sea matemático, a mí lo que me preocupa ahora es que no manchemos más la camiseta en los dos partidos que quedan".

"Creo que hay que empezar de cero, la situación es la que es, creo que hay que olvidarse del pasado y centrarse en el presente, en todo, cómo está de derruido y tener claro el club, que lo tiene claro, a dónde quiere volver y cuál es el camino que hay que recorrer", añadió.

No obstante, el técnico advirtió: "Ojalá Dios sea esto el inicio de un resurgir como el del Dépor, como el del Racing, como el del Málaga, pero perder una categoría es duro porque también hay otros equipos que no han conseguido volver".

Un equipo, en definitiva, muerto, que se pudo reanimar en algún momento pero que al final se va a quedar en la mesa de operaciones.

La sensación de muerte deportiva también la resumió Keidi Bare en la zona mixta: "Quiero pedir disculpas a la afición, a toda la ciudad, hemos hecho un año de mierda".

Para evitar el cataclismo, el primer milagro que necesita el Zaragoza, y el más difícil, es que sume los seis puntos que quedan ante Las Palmas y el Málaga, ambos, en plena lucha por ascender.

Dos rivales de máxima exigencia que se elevan como un imposible para una plantilla que concatena cuatro derrotas seguidas ante adversarios mucho más accesibles.

Pero en el ya improbable caso de que lograra esa proeza, el conjunto aragonés dependería de los resultados de la Cultural, el Huesca, el Mirandés y el Cádiz, que marca la salvación con una distancia de cinco puntos.

De hecho, con que este último gane el domingo al Leganés sería suficiente para sellar el descenso matemático del Zaragoza, una catástrofe que también afectaría a sus cuentas.

Porque salir del fútbol profesional mermaría de manera directa sus principales fuentes de ingresos, las retransmisiones televisivas, las cuotas de abonados, la publicidad y la comercialización de productos.

El club, que cerró la temporada 2024-2025 con una cifra de negocio de casi 18 millones de euros, podría acceder si baja, no obstante, a los 1,5 millones de euros correspondientes al fondo de compensación.

En resumidas cuentas, el escenario es funesto para un club que, tras jugar con fuego en los últimos años, va a consumar este mes casi con toda seguridad un descenso que pasará a su historia más negra. EFE

(Foto)

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