Perera, Ureña y Fernando Adrián se dejan ir una completa corrida de Fuente Ymbro en Madrid

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Paco Aguado

Madrid, 17 may (EFE).- La terna anunciada hoy en la feria de San Isidro, compuesta por Miguel Ángel Perera, Paco Ureña y Fernando Adrián, se dejó ir, sin aprovechar su buena condición, una completa corrida de la divisa gaditana de Fuente Ymbro, ante el que fue ya el sexto lleno de 'no hay billetes' de las nueve tardes que van celebradas en el abono.

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Los 'fuenteymbros' lucieron, ya para empezar, una impecable presentación, tanto por la armónica seriedad de sus cornamentas como por su cuajo, y sobre todo por sus buenas hechuras: largos, con cuello y bajos de alzada, lucieron una 'aerodinámica' muy propicia para las que resultaron ser óptimas embestidas de casi todos.

Pero aun con ese material la terna se fue decepcionantemente de vacío, sin terminar de apurar con suficiente sinceridad y hondura todo lo que sus respectivos lotes les pusieron en bandeja en una cita tan determinante como la de esta feria que dicen que marca el rumbo del resto de la temporada taurina española.

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El toro de más evidentes posibilidades de triunfo grande fue el tercero, que le correspondió, cómo no, al siempre afortunado Fernando Adrián después de su barata salida a hombros del pasado viernes.

Claro que el ambiente de hoy, pasadas 48 horas del 'botellón' del día del Santo, no fue tan eufórico, sino el de un domingo menos entusiasta, aun con un público amable pero que no se entusiasmó tanto con su toreo populista y de baja calidad.

De ahí que tras un único pinchazo previo a la estocada no hubiera siquiera una mínima petición de oreja para el madrileño, a pesar de que hoy también se jalearon como buenos los de nuevo cortos y rápidos pases que le empalmó, que no ligó, a un ejemplar que, bravo, entregado y con gran recorrido en la embestida, lo puso casi todo para dar emoción al encuentro.

Aunque Adrián quiso esta vez dar sensación de un mayor reposo, moviéndose despacio fuera de la cara del toro, que no al torearlo, no provocó más que una fuerte división de opiniones, que ya llegaron a ser protestas por su escasa capacidad resolutiva ante un grandón sobrero que salió como sexto y que, más parado y sin inercias, sólo pedía que le llevaran prendido de los engaños.

Pero el hecho es que tampoco los dos veteranos de la terna se mostraron eficaces, ni siquiera seguros ni asentados, con los otros cuatro toros de la divisa verde, a pesar de que tanto Perera como Ureña tuvieron al menos un ejemplar de claro y suave comportamiento.

El del extremeño fue el cuarto de la tarde, que se encontró enfrente, en todo momento, con una muleta de inadecuadas y desmedidas exigencias, movida casi desangelada y mecánicamente a falta de mayor apuesta del torero.

Y el 'bombón' de Ureña fue el quinto, un toro de gran nobleza que acudió a todos los cites sin encontrar en el tenso pulso del murciano, casi siempre más pendiente de defenderse tras el engaño, el estímulo necesario para alargar y gobernar sus embestidas con tanto recorrido y temple como pedía y quería, de principio a fin de un largo e inoperante trasteo.

Los dos primeros toros de la corrida, aunque en menor medida, también tuvieron de dónde sacar, como el que abrió plaza, que tuvo prontitud y voluntad ante la cautela que el viento le hizo tener a Perera, mientras que el segundo, tras una desacertada lidia, estuvo a punto de desbordar a un Paco Ureña que ya dejó entonces ver sus inseguridades.

Seis toros de Fuente Ymbro, el sexto en sustitución de un titular devuelto por lesionarse la mano derecha, que fue, por basto y voluminoso, el de peores hechuras de una corrida en conjunto de fina presencia, bien armada y muy baja de agujas. Todos, sin excepción, dieron juego, aun en distinta medida de raza y de ritmos de embestida, pero siempre con nobleza y posibilidades, y en especial el tercero, el de bravura más completa.

Miguel Ángel Perera, de verde botella y oro: estocada baja delantera y descabello (silencio tras aviso); dos pinchazos y estocada trasera atravesada (silencio tras aviso).

Paco Ureña, de azul marino y oro: pinchazo y estocada desprendida (ovación tras aviso); estocada chalequera (silencio tras aviso).

Fernando Adrián, de celeste y plata: pinchazo y media estocada desprendida delantera (ovación tras aviso); estocada caída delantera y siete descabellos (silencio tras aviso).

Entre las cuadrillas, Ángel Otero, Daniel Duarte y Vicente Herrera saludaron en banderillas.

Noveno festejo de abono de la feria de San Isidro, con cartel de 'no hay billetes' (23.800 espectadores), en tarde fresca y con rachas de viento. EFE

(foto)

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