Puñetazos al grito de "maricón" en el país más seguro de Europa para el colectivo LGTB

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Adrián Masa de Vega

Madrid, 16 may (EFE).- El pasado martes, el ‘Mapa Arcoíris 2026’, el principal índice europeo sobre protección del colectivo LGTBIQ+, situaba a España como el país más avanzado de Europa y esa misma madrugada dos jóvenes compostelanos denunciaron una agresión al grito de "maricón" y "bujarras de mierda".

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Uno de esos jóvenes era David, que publicó en sus redes sociales un vídeo en el que otro joven le agredía varias veces con patadas y con un golpe con el teléfono que le causó un corte en la ceja izquierda, y que ha rehusado hablar con EFE para poder preservar su intimidad y procesar este incidente de la mejor manera posible.

En su publicación, David denunciaba una agresión homófoba en Santiago de Compostela en la madrugada de este miércoles mientras volvía a casa junto a un amigo, cuando comenzaron a increparles a gritos: "Maricón" y "bujarras de mierda", algo que el 22 % de las personas LGTBIQ+ ha sufrido en España en el último año según un informe de la Federación Estatal LGTBI+ (FELGBTI+).

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Estos jóvenes pudieron grabar con su móvil el suceso, que ya está en manos de la Policía, pero según advierte el informe 'Estado LGTBI+ 2026' realizado por 40dB para FELGTBI+, del 44 % de la población LGTBI+ que ha sufrido algún tipo de violencia o discriminación casi la mitad (un 47 %) no llega a denunciarlo.

La infra-denuncia es un problema del que también alertan desde la Policía Nacional; la presidenta de la asociación LGTBIPol, Begoña Gallego, indica en una entrevista a EFE que el verdadero problema son las denuncias que sí se hacen, "pero no llegan a término, no llegan a los juzgados".

En casos como el de Santiago de Compostela, advierte de que es fundamental llamar a la Policía o la Guardia Civil "en ese momento" y acto seguido denunciar: "También conviene contactar con una asociación que le eche un cable, le ayude y le acompañe, pero lo primero es denunciar. Máxime ante un delito de odio", sentencia.

Además, señala que en este escenario el odio no actúa como un delito en sí, sino como una agravante: sería un delito de lesiones con la agravante de odio que contempla el artículo 22.4 del Código Penal. "Por eso es tan necesario que se tramite de acuerdo al odio", alerta.

Los delitos de odio, explica Gallego, deben ser tramitados y enviados a la correspondiente unidad dentro de la Fiscalía: "Si la víctima o el policía que toma la denuncia no saben que esa conducta es un delito de odio, pues no llega a donde tiene que llegar". "Desgraciadamente, estos delitos se tienen poco en cuenta", añade.

"La Policía es un reflejo de la sociedad. ¿La sociedad está suficientemente preparada [para gestionar esta discriminación]? Pues, no", se lamenta esta policía nacional y añade que no solo falta formación al respecto, sino concienciación dentro del propio cuerpo.

Desde la asociación, estos agentes dan formación en delitos de odio y tratan de concienciar a sus compañeros, pero lo hacen como una forma desinteresada de activismo en su tiempo libre: "A raíz de nuestra insistencia, hace unos años se incluyó en el temario de la Escuela de Policía de Ávila, pero no es suficiente". "Falta conciencia hasta en la judicatura", señala.

"No se puede dejar a juicio del policía", entiende Gallego. "Si no estás concienciado, te ciñes a la normativa, que es un poco parca". En LGTBIPol hacen lo que pueden con sus medios personales: "Nos llaman y 'búscate la vida', 'dame formación a 200 policías", relata Gallego.

Tanto las asociaciones de policías LGTBIQ+ como la FELGTBI+ reclaman mayor apoyo institucional para que las distintas organizaciones "puedan atender y acompañar a las víctimas": "Nos dan un 4 y necesitamos un 20", reflexiona la presidenta de LGTBIPol.

Víctimas como David, hasta un 32 %, sufren estas agresiones en la calle; un 13 % las recibe en bares o discotecas, y un 9 % en el transporte público, por lo que la violencia contra las personas LGTBIQ+ aumenta en aquellos lugares donde el Estado debería garantizar su seguridad.

Ante este horizonte, hay un aspecto positivo: las denuncias en 2026 han aumentado casi el doble en relación a 2024, alcanzando el 35 %.

Además de alertar a las fuerzas de seguridad como la Policía Nacional (091) o la Guardia Civil (062) por vía telefónica o a través de la app AlertCops, el teléfono 028 presta de asesoramiento jurídico y atención inmediata frente a la LGTBIfobia las 24 horas de los 365 días del años en seis idiomas.

También puede solicitarse ayuda escribiendo al correo electrónico 028-online@igualdad.gob.es o en el chat online habilitado en la página del Ministerio de Igualdad. Todos estas vías son confidenciales y no dejan rastro en la factura. EFE

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