Manuel Moguer
Sevilla, 13 may (EFE).- María Jesús Montero (Sevilla, 1966), médica vocacional, tiene en la sanidad su profesión y también el eje de la campaña que plantea el PSOE para conseguir su objetivo más inmediato: reconquistar la Junta de Andalucía para el PSOE, donde el partido gobernó durante 37 años y ella misma fue consejera de Salud y de Hacienda.
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Ambas cuestiones, la de médico y la gestión sanitaria, le han marcado en la vida, ha contado la sevillana, que ha dejado la vicepresidencia del Gobierno de España y el Ministerio de Hacienda para optar a la Presidencia de la Junta de Andalucía.
También ha sido fundamental en su vida la fe, en la órbita de los movimientos cristianos obreros de finales de los años 70, en la España de las barriadas donde los curas hablaban, recuerda ella, de cambiar la sociedad.
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"Yo soy seguidora de Jesús de Nazaret", ha contado en alguna ocasión, la última tras la Semana Santa, cuando Julio Muñoz, más conocido como 'Rancio', la entrevistó para la presentación de su primer vídeo de precampaña.
Quienes trabajan con ella señalan que su dedicación a lo que le hayan encomendado es infinita y sus horarios siempre muy largos. "¿Mi estado civil? Trabajando, reunida", ha bromeado en alguna ocasión.
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También ha contado que entiende la política como una carrera de relevos, de modo que los cambios de puestos no le afectan tanto porque cree que su tarea es dar el testigo a quien le siga en el cargo para que llegue más lejos de lo que ella pudo.
Con esa filosofía pasó de la Junta de Andalucía al Gobierno central, donde ha sido ministra de Hacienda, vicepresidenta primera y mano derecha del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, entre 2018 y 2026.
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Ha estado detrás de los dos acuerdos para formar Gobierno de coalición y ha posibilitado la aprobación de tres presupuestos (2021, 2022 y 2023).
Sin embargo, esa senda cambió en la nueva legislatura, donde el papel clave de Junts ha impedido aprobar las cuentas públicas anuales, lo que ha obligado a su prórroga sucesiva.
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Con una mezcla de cristianismo de base y progresismo -"no entiendo cómo alguien puede ser católico desde otra postura que no sea progresista", ha señalado-, Montero llegó primero a la gestión sanitaria y, de ahí, a la política de la mano del PSOE en la Junta de Andalucía.
De joven sacó las oposiciones en el Servicio Andaluz de Salud (SAS) en gestión hospitalaria del Virgen del Rocío, en Sevilla, uno de los hospitales de referencia en el sur de España. Y de ahí la 'ficharon' en el PSOE de Manuel Chaves.
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En 2002 se estrenó en un cargo público -ella misma ha destacado que tiene responsabilidades desde entonces de forma ininterrumpida- como viceconsejera de Salud, ámbito en el que se movía con soltura por su formación sanitaria y de gestión en ese área.
Solo dos años después pasó a ser consejera de Salud hasta 2013, cuando la entonces presidenta de la Junta, Susana Díaz, la nombró consejera de Hacienda y Administraciones Públicas, donde estuvo hasta 2018, cuando se marchó a Madrid tras la llamada de Pedro Sánchez.
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Su paso por las consejerías de Salud y Hacienda la avalan, explican sus colaboradores. Por eso, señala, en Andalucía la conocen por su gestión sanitaria, uno de los principales problemas para los ciudadanos de la comunidad, según el último estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) y uno de los temas por lo que apuesta el PSOE en la campaña de las andaluzas. EFE
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