Vecinos de la Font de la Pólvora echan del barrio al santero condenado por asesinato

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Girona, 28 abr (EFE).- La presión vecinal ha hecho que el santero Carlos Olswaldo Bello Núñez, condenado por el asesinato de un joven en Pineda de Mar (Barcelona) en 2006, abandone el barrio de la Font de la Pólvora de Girona, donde se había instalado con su actual pareja tras salir de la cárcel.

En una sentencia de 2009, confirmada un año después por el Tribunal Supremo, la Audiencia de Barcelona condenó a sendas penas de 17 años de prisión al santero cubano Carlos Oswaldo Bello Núñez y al marinero Marcos Antonio Carrillo López por el asesinato del joven Francisco Javier Galera Moreno en Pineda de Mar (Barcelona), cometido en mayo de 2006.

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En el juicio, los dos condenados se incriminaron mutuamente y dibujaron una rocambolesca trama de sexo, brujería, violencia y tráfico de drogas, en la que Carrillo acusó a Bello de haber abusado sexualmente de él y de la víctima.

Este hecho fue el que desató el miedo y la ira en la Font de la Pólvora, donde Carlos Oswaldo y su actual pareja vivían desde hacía unos ocho meses en un piso de alquiler.

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El pasado lunes día 20, el santero y su pareja acudieron a la comisaría de Mossos de Girona para poner unos hechos en conocimiento de los agentes pero, finalmente, no interpusieron ninguna denuncia.

Sin embargo, cuando los agentes les pudieron identificar supieron que se trataba del Carlos Oswaldo Bello, que había salido de la cárcel pocos años antes, y de su actual pareja, Daniel, de 51 años y nacionalidad española, que según fuentes cercanas al caso también tiene antecedentes.

La información se extendió por el barrio y algunos vecinos les identificaron erróneamente como abusadores de menores, lo que encendió las alarmas vecinales.

El pasado jueves por la tarde, unos setenta vecinos, la mayoría armados con palos, acudieron al domicilio de la pareja para hablar con el casero y advirtieron que la pareja “allí no se iba a quedar” y que “se irían por las buenas o por las malas”.

La pareja fue alertada de lo que ocurría y optaron por ir a la Oficina de Atención Ciudadana (OAC) de los Mossos d'Esquadra para informar de lo que estaba ocurriendo.

Agentes encargados de tratar con los representantes del vecindario intervinieron y, finalmente, varias patrullas acompañaron a la pareja que, “voluntariamente y para evitar conflictos mayores”, recogió sus pertenencias y abandonó el barrio en un vehículo policial, según fuentes cercanas al caso. EFE

Cgi/mg/jlp

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