Pérez de los Cobos dice no recordar ningún pago de fondos reservados destinados a Kitchen

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Madrid, 28 abr (EFE).- El coronel jubilado de la Guardia Civil Diego de Pérez de los Cobos ha dicho no recordar ningún pago de fondos reservados destinado a la operación Kitchen, Cocinero o relativa a Bárcenas porque el listado de operaciones que le llegaban mensualmente para el control de gastos "superaban el centenar o los dos centenares".

En su declaración como testigo en el juicio del caso Kitchen, Pérez de los Cobos ha detallado cuáles eran sus funciones en materia de fondos reservados como director del gabinete de Coordinación y Estudios de la Secretaría de Estado de Seguridad, cargo que ostentó de 2011 a 2018.

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 Siete años en los que ha asegurado que no detectó "ninguna irregularidad" en el uso de esos fondos y un periodo en el que con respecto a las cantidades destinadas a ese gasto no detectó tampoco variaciones.

Sobre su función de control de los fondos reservados, ha precisado que ésta era meramente "la de cajero", lo que se limitaba a un control documental de los gastos y no de la finalidad última, que en todo caso, ha señalado, era de la Dirección Adjunta Operativa de la Policía (DAO) o la de la Guardia Civil en el orden administrativo, y que a su vez estos organismos eran los que ejercían el control sobre los gastos de las unidades investigadoras.

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"¿Puede usted llamar a audiencia al DAO para que le acredite alguna operación si usted duda de la ilicitud de la misma?", le ha preguntado una de las defensas, ante lo que ha reiterado que el control que él ejercía era meramente "documental" y no tenía ningún tipo de control "en cuanto a la finalidad última de la utilización de esos gastos".

Ha asegurado que el exministro Jorge Fernández Díaz, uno de los principales acusados, tampoco intervino nunca en la gestión de los fondos, competencia que estaba delegada a la Secretaría de Estado de Seguridad, y ha negado por tanto que éstele trasladara comentario alguno sobre si había fondos disponibles para alguna operación en concreto.

Su contacto sobre los fondos reservados con los respectivos ministros con los que coincidió, según ha expuesto, se ceñía a explicar su funcionamiento "enrevesado" cuando se hacían cargo del Ministerio, porque en ese periodo aún era materia clasificada (ya no lo es), y después "ya no volvíamos a hablar" del tema.

Posteriormente se trataba el uso de esos fondos en la comparecencia del ministro en la comisión de secretos oficiales con los datos que debía exponer y que él mismo, ha señalado, se encargaba de preparar.

Las defensas le han preguntado por su parte si existen operaciones policiales que después no se judicializan y se dilatan en el tiempo, a lo que ha respondido que existen investigaciones que son informaciones preliminares y que no terminan "necesariamente" en un procedimiento judicial.

Afirmación que serviría para apuntalar la versión con la que algunos de los acusados tratan de justificar el espionaje al extesorero del PP Luis Bárcenas en busca de cuentas en el extranjero y testaferros, pero en ningún caso para sustraerle documentación comprometedora para el PP como sostienen las acusaciones.

Con relación al objeto de este juicio, la operación Kitchen, se le ha preguntado si hubo algún gasto nominativo al comisario Enrique García Castaño, exjefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) de la Policía, que ha sido eximido de este juicio por enfermedad, a lo que ha respondido que no le sonaba.

También ha confirmado que advirtió al exsecretario de Estado Francisco Martínez, quien también se sienta en el banquillo, sobre el comisario Enrique García Castaño, que fue quien incriminó al ex número dos de Interior en esta causa, del que dijo que fue a la persona a la que entregó un 'pendrive' con el volcado de los dispositivos de Bárcenas que le facilitó su exchófer

Fue, ha dicho, cuando él no era todavía secretario de Estado. "En una ocasión -ha recordado- me preguntó si conocía a Enrique García Castaño y qué opinión tenía de él", a lo que ha dicho que le respondió que no le conocía mucho, pero que la opinión que tenía de sus procedimientos "era muy desfavorable".

En cuanto a si era normal que un colaborador recibiese una cantidad fija al mes, como ocurrió con el chófer Sergio Ríos, que percibió 2.000 euros mensuales a cargo a los fondos reservados por su labor como confidente en Kitchen, ha indicado que no es algo extraordinario, al igual que hacer los pagos en forma de regalo, entre los que cabría también, ha admitido, una pistola por asumir riesgos, decisión que en cualquier caso es el jefe de la unidad de investigación respectiva el que debe valorar si compensa. EFE

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