Madrid, 23 abr (EFE).- Momentos de la jornada 33 de LaLiga EA Sports.
El Real Madrid se enfrentó a un plebiscito en el estadio Santiago Bernabéu. Después de un mes nefasto sin victorias en cuatro encuentros (doble derrota ante el Bayern Múnich y Mallorca y empate con el Girona) en el que se quedó sin Liga de Campeones y dijo prácticamente adiós a la Liga, se miró con lupa la reacción de su público. El Alavés era el rival, casi lo menos importante, y el foco apuntó a dos nombres: Vinícius y Camavinga.
El brasileño fue silbado cuando su nombre sonó por megafonía. Después, al inicio del choque, en los primeros balones que tocó. Sin embargo, Vinícius, lejos de venirse abajo, marcó un gran gol en la segunda parte: latigazo seco y ajustado desde fuera del área y 2-0. Después vino el gesto, casi litúrgico: manos juntas, mirada al frente, un perdón sincero al respetable por un mes impropio del escudo.
El corazón del barcelonismo, pero también el de todos los aficionados españoles, se encogió cuando Lamine Yamal abandonó lesionado el choque ante el Celta. Corría el minuto 40 del partido ante el conjunto gallego cuando se tiró al suelo después de transformar el penalti con el que el equipo de Hansi Flick consiguió la victoria (1-0).
Enseguida se encendieron las alarmas. La estrella del Barcelona y de la selección española se marchó al vestuario con mal gesto. Las pruebas médicas dictaminaron un diagnóstico preocupante: lesión muscular en el bíceps femoral de grado II. Se perderá lo que resta de Barcelona, pero, por los pelos, estará listo para el Mundial. "Volveré más fuerte, con más ganas que nunca y la próxima temporada será mejor", escribió en su cuenta oficial de Instagram.
El Getafe, sin rematar a portería, se llevó una victoria de esas que se escriben con oficio y poco brillo en Anoeta (0-1) gracias a un infortunio de Ander Barrenetxea en propia meta. Le aguó la celebración a la Real Sociedad, que venía de festejar su Copa del Rey. Y, ya de paso, ocupó la sexta plaza, última europea. Pero el partido, en realidad, no terminó con el pitido final.
Porque después llegó la trifulca. En medio de la tangana, Juan Iglesias señaló públicamente a Mikel Oyarzabal por unas palabras sobre su mujer, Estela Grande. El asunto no se enfrió en el túnel: Oyarzabal acudió al vestuario azulón a pedir explicaciones y, un día después, la esposa del jugador del Getafe denunció acoso y amenazas en redes sociales, ampliando un episodio que se fue mucho más allá del fútbol.
Casi inédito durante toda la temporada, Isco Alarcón volvió a pisar el césped en el duelo del Real Betis ante el Girona tras un calvario largo y a ratos desesperante. Se perdió las doce primeras jornadas por una fractura de peroné sufrida en pretemporada, una ausencia de casi cuatro meses. Reapareció con minutos ante el Valencia y luego frente al Utrecht, pero cuando empezaba a asomar la cabeza, recayó: lesión intraarticular en el cartílago de su tobillo derecho y vuelta al dique seco.
Después de otros 145 días fuera, regresó el mago del Betis. Isco entró en la segunda parte por Pablo Fornals y, el día de su 34 cumpleaños, volvió a sentirse futbolista. Y no fue un regreso menor: participó con un pase clave a Abde en el inicio de la jugada del 2-3 definitivo, una victoria de peso para el Betis en su carrera por Europa y que ya cuenta con Isco para materializar el objetivo del club verdiblanco en el tramo final del curso.
El Levante, no se rinde. Se enfrentaba a un rival directo por la permanencia como el Sevilla y no podía fallar si quería mantener intactas sus aspiraciones de mantenerse en Primera División. Tenía que ganar sí o sí para meter de lleno en la pelea al equipo dirigido por Luis García Plaza, que, finalmente, terminó derrotado por 2-0 y se metió en un gran lío: solo un punto le separa de las plazas de descenso.
Mientras, el Levante ha reducido la distancia a solo dos unidades. Ha perdido solo un encuentro de los últimos siete con cuatro victorias y dos empates. Y en la última fue clave un hombre, Iván Romero, que firmó un doblete que enloqueció al público del Ciudad de Valencia. Abrió el marcador en el 38 con un golazo y lo cerró en el tiempo añadido con un remate a placer. Sus tantos dieron esperanza a un equipo que hace no mucho parecía desahuciado. EFE


