En libertad la madre acusada del crimen de su hijo en Garrucha (Almería) ante su "inminente parto"

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La juez de la Plaza número 1 de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Vera (Almería) ha acordado libertad provisional para B.Y.B.O., la mujer investigada por malos tratos y asesinato ante la muerte de su hijo de cuatro años de edad el pasado 3 de diciembre en Garrucha (Almería), debido a la "inminente situación de parto" de su futuro bebé.

En un auto emitido este mismo martes, al que ha tenido acceso Europa Press, la instructora acuerda esta medida a raíz de la petición cursada por la Fiscalía de Almería y le impone la obligación de comparecer cuantas veces sea llamada por parte del tribunal, la retirada del pasaporte y la prohibición de salida de territorio español.

El Ministerio Público ha solicitado el cambio de situación de la investigada, que se encuentra en prisión provisional desde el mes de diciembre, debido al avanzado estado de gestación en el que se encuentra y a la vista de la comunicación procedente del centro penitenciario de El Acebuche, en la que se da cuenta del inminente parto.

La mujer compareció ante la jueza el pasado 8 de febrero para prestar declaración por primera vez en el procedimiento, si bien entonces la instructora acordó la prórroga de la prisión provisional, comunicada y sin fianza, tanto para ella como para su expareja sentimental y también investigado por los mismos hechos J.D.R.C., al que la madre de Lucas incriminó de todo lo sucedido.

La investigada se desligó del crimen de su hijo durante la narración de los hechos, sentido en el que aseguró que el pequeño "ya estaba muerto" cuando ella llegó a la vivienda en la que se alojaba con el coinvestigado J.D.R.C., quien estaba a cargo del pequeño, sin que llegara a presenciar ninguna agresión.

A preguntas de todas las partes salvo de la defensa del coacusado, la mujer dio una versión que la alejaba del lugar del crimen en el momento en el que se produjo el supuesto asesinato por el que, no obstante, continúa investigada ante los indicios contrarios que sostiene la Fiscalía, para quien la madre de Lucas habría sido conocedora y no habría evitado las agresiones.

Fuentes judiciales consultadas por Europa Press detallaron que la investigada manifestó que el día de los hechos el menor no acudió al colegio porque presentaba "cólicos" y había tenido "muchos gases", de modo que ella se fue a trabajar y volvió en torno a las 13,00 horas a la habitación de la casa compartida en la que residía con la intención de darle una "manzanilla".

Según su versión, al regresar vio al niño echado en la cama "acostado" y "mirando hacia la pared" por lo que pensaba que estaba "dormido", sentido en el que el que su pareja le habría manifestado, ante su insistencia por despertarlo, que no lo hiciera porque tenía "sueño".

No fue hasta más tarde cuando, según explicó, se dirigió al pequeño y advirtió que no reaccionaba ni respiraba. En este sentido, manifestó que su pareja le hizo una "RCP" al menor y le dijo que "estaba dormido". Igualmente, aunque ella "quería llamar a la ambulancia", el investigado le "quitó el teléfono" y la "amenazó con un cuchillo" para que no saliera de la habitación mientras él hablaba por teléfono en el exterior.

La mujer, quien relató varios episodios de malos tratos hacia ella y cómo se habría visto obligada a convivir con su pareja pese a la orden de alejamiento existente, negó que el detenido le avisara de nada de lo ocurrido en las llamadas previas que mantuvieron esa mañana.

SALIDA A LA PLAYA A PUNTA DE CUCHILLO

Asimismo, insistió en que el hombre esgrimió un cuchillo y la instó a coger el menor para "ir a caminar a la playa", de modo que abandonaron el domicilio sobre las 17,00 horas con el menor ya muerto arropado y cogido en brazos por él.

La mujer, que también manifestó que el investigado llevaba el teléfono de ella, trasladó sus sospechas de que su pareja se deshiciera del cuchillo en un contenedor de basura durante el paseo, en el que le habría obligado a enviar un mensaje de audio a su padre para decir que el menor había "desaparecido". También aseguró que el acusado contactó por mensajes con su madre, quien le habría pedido que "se marchara" y "borrara" las conversaciones.

Conforme a su versión, la mujer fue abandonada con el menor cargada en un punto de la playa después de que su pareja le dijera que no se moviera de allí, sin que llegara a verlo nunca más. Fue entonces cuando ella, según explicó, tomó la determinación de entrar en el búnker en el que más tarde fue hallado el cadáver del pequeño.

La mujer aseveró que "se desmayó" en el interior del búnker debido a que padece "problemas de corazón", pero que al despertar salió de allí siendo ya sobre las 23,00 horas e intentó comunicarse con su pareja sin éxito, por lo que se dirigió hacia la Guardia Civil donde, al rato, se encontró con él.

SIN APRECIAR AGRESIONES

La mujer indicó durante su comparecencia que, salvo en una ocasión, nunca había visto a su pareja agredir al menor, si bien narró que desde que se trasladó a vivir con ellos a Garrucha trataba en todo momento de ser él quien lo duchara y lo vistiera, sentido en el que no habría podido ver lesiones en su cuerpo.

Asimismo, apuntó las amenazas que habría sufrido por parte de su pareja, especialmente a raíz de la sentencia judicial por malos tratos emitida el 20 de octubre de 2025 --apenas mes y medio antes del crimen-- que ordenaba el alejamiento respecto a ella, si bien él se habría vuelto a vivir a la habitación del piso que compartían.

En la misma línea, explicó que era el investigado quien llevaba al niño al colegio o a otros sitios, puesto que no trabajaba, de modo que ella "nunca estaba sola" con el pequeño, quien tampoco le manifestó dolencias de ningún tipo, de acuerdo con sus manifestaciones. Según su relato, solo en una ocasión le vio un "morado" en la cara pero no lo llevó al médico porque J.D.R.C. "no le dejó".

Cabe señala que el informe ampliado de la autopsia del menor señalaba una serie de lesiones "antiguas" a nivel óseo compatibles con malos tratos que se habrían originado a raíz de puñetazos, patadas o agresiones con objetos contundentes sufridas entre tres y seis semanas antes del fallecimiento.

NIEGA QUE HUBIERA "BRUJERÍA"

La madre de Lucas también negó que el menor hubiera sido sometido en algún momento a "brujería" o "ritos satánicos" como los que sostiene la defensa del otro investigado, quien achacó las lesiones que derivaron en la muerte del pequeño a una práctica ritual.

El informe forense concluyó que el niño murió por un traumatismo abdominal "violento" que se habría producido en el contexto de un "politraumatismo", lo que dio lugar a un desgarro a nivel hepático que produjo un shock hemorrágico.

En esta línea, descartaba la teoría de un vigoroso "sobado" en la zona abdominal en el marco de una práctica de curanderismo para aliviar dolores de estómago en el pequeño, tal y como sostenía la defensa del coacusado. Si bien la madre del menor aseguró que ella "nunca" lo maltrató, sí afirmó que el niño sentía "mucho miedo" de su pareja.