Madrid, 22 abr (EFE).- Adriano y Amancio han nacido con 21 horas de diferencia y no se conocen, pero comparten historia: ambos han nacido cuando sus padres se dirigían el hospital en Uber y han tenido que llamar una ambulancia, donde han venido al mundo atendidos casualmente por la misma enfermera del Samur, que así ha abierto y cerrado su guardia.
Adriano nació este martes a mediodía a medio camino entre la ambulancia en la que su madre entraba al Hospital 12 de Octubre y las urgencias de este centro.
La enfermera Alicia Benito y su equipo de guardia la atendieron durante el precipitado parto, que se desencadenó cuando la mujer estaba montándose en un Uber, en Carabanchel, para ir la hospital y el conductor recomendó llamar a emergencias.
La enfermera, que estaba de jefa de la guardia, acababa de empezar la misma, era su primer aviso, y acudió con la UVI móvil al lugar, comprobando que se trataba del tercer embarazo de la mujer, de 27 años, controlado y a término.
Aunque trataron de llegar al 12 de Octubre para ingresarla se quedaron en la entrada de Urgencias, donde finalmente Adriano nació sano y Alicia y sus compañeros le pusieron a hacer el piel con piel con su mamá.
No se imaginaba el equipo de guardia que unas horas después, sobre las 08:30 de este miércoles, se repitiría una historia similar, en la que participaron otros médicos pero en la que también estuvo Alicia, que justo iba a acabar la guardia y atendió ese último aviso.
Mujer de mediana edad, multípara (en este caso iba a dar a luz a su segundo hijo), con embarazo controlado y a término, que se dirigía en Uber al hospital cuando vio que el bebé iba a nacer y llamaron a una ambulancia, donde Amancio nació igualmente sano, aunque en plena glorieta de Atocha.
"Cuando oí el aviso no me lo podía creer. Es impresionante... He atendido muchos partos en la calle, pero que coincida que sea el primer y último aviso de la misma guardia es impresionante", dice a EFE la enfermera, emocionada aún, ya que se trata de avisos "muy bonitos y entrañables".
Ha recordado que hace años atendió a una mujer que iba a dar a luz, en plena calle en invierno, y finalmente lo hizo en su ambulancia, y que dos años después recibió un aviso por un parto en un piso y al llegar se trataba de la misma parturienta, a la que volvió a ayudara dar a luz mientras sus otros hijos correteaban por la casa. EFE
