El delegado de Loterías dice que su hermano no quiso el premio: "Actuó de forma honorable"

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A Coruña, 21 abr (EFE).- El delegado provincial de Loterías y hermano del lotero que dijo haber encontrado la Primitiva premiada con 4,7 millones de euros en A Coruña ha asegurado que su pariente "en ningún momento" quiso cobrar el boleto y que siempre le pareció que actuaba "de una manera totalmente honorable" porque podría haber recibido el premio de forma "opaca".

La sección segunda de la Audiencia Provincial de A Coruña ha celebrado este martes la sexta y penúltima sesión del juicio contra el lotero Manuel Reija y su hermano Miguel, que en el momento del sorteo era delegado provincial de Loterías, acusados de haberse quedado con un boleto de la Primitiva premiado con 4,7 millones de euros en 2012, reclamado por dos familias de dos fallecidos.

En su declaración, Miguel Reija ha relatado que su hermano apareció con el boleto en la cartera, dio "por bueno" su relato y le dijo que se lo llevase de nuevo a su administración para ver si aparecía el apostante, en una gestión en que "en ningún momento" quiso cobrarlo: "Me pareció que estaba actuando de una manera totalmente honorable", ha señalado, pues podría haber recibido el premio de forma "opaca" en cualquier punto de España.

Ha dicho que al recibir el boleto oficialmente -ya lo había tenido en sus manos el día anterior- lo que hizo fue meterlo en un sobre de plástico para "proteger las huellas" y que, a partir de ahí, sus actuaciones siempre se ciñeron a las "órdenes" de Loterías, tanto para evitar la caducidad del boleto como para las gestiones de investigación.

En esta cuestión, Miguel Reija ha discrepado de lo declarado por su hermano Manuel: el lotero comentó que llevaba el boleto separado en un sobre, pero el delegado de Loterías indicó que lo portaba en la cartera y fue él quien lo introdujo en un sobre.

Una de las dudas permanentes a lo largo de todo el proceso fue por qué dijo a la vendedora del boleto que este había sido cobrado, pues los investigadores creen que fue para que no se guardasen las grabaciones de las cámaras.

"Le dije: el boleto ha aparecido y no me vuelvas a llamar para preguntarme sobre este tema, y si alguien pregunta, lo mandas a la delegación y ya lo atenderemos. Le dije que había aparecido claramente", ha dicho, para negar la utilización de la palabra "cobrado".

Y esto lo hizo, según él, para protegerla porque "ese tipo de preguntas, ese tipo de consultas, por parte de clientela o de puntos de venta, se considera sospecha de blanqueo de capitales" y, de haber seguido las averiguaciones de esta lotera, "tendría que haber dado parte de ella a Loterías para que avisase al Sepblac (Servicio Ejecutivo de la Comisión de Prevención de Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias)".

El delegado del Loterías ha añadido en el juicio que "había administradores que tenían fama de que, una vez cerradas las administraciones, se dedicaban a revisar las papeleras", pero ha matizado que eso "no se debe hacer" y que su hermano "no tenía esa fama".

No obstante, aquel día lo hizo con esos boletos supuestamente extraviados y a él la historia le pareció perfectamente plausible y sin ningún indicio de irregularidad, motivo por el que tampoco alertó a la Policía, al no ver un delito.

Sobre la ocultación de datos en aquel momento, ha dicho que fue para salvaguardar el boleto y asegurarse de que, en caso de aparecer el propietario, pudiese aportar indicios de que era suyo y para no tener dudas.

La Fiscalía considera al lotero responsable de un supuesto delito de estafa -o de forma alternativa de apropiación indebida-, por el que pide seis años de prisión, así como otros seis para su hermano, al que en este caso ve implicado en un supuesto delito de blanqueo de capitales, con tres años de prisión, tras retirar en esta sesión la posibilidad de encubrimiento, al estar prescrita; petición a la que se unen las acusaciones.

Los hechos objeto de esta causa judicial se remontan al 30 de junio de 2012 cuando la Administración de Loterías número 44 situada en Carrefour, en la coruñesa avenida de Alfonso Molina, recibió el aviso de que se había sellado de manera automática un boleto de Primitiva ganador y tres billetes más que, supuestamente, pertenecían al mismo hombre. Estos fueron comprobados en el despacho de San Agustín el 2 de julio de 2012.

El juicio concluye mañana con los alegatos de las defensas, que en el caso del lotero ha añadido la petición subsidiaria, si no es absuelto, de añadir la circunstancia modificativa atenuante de la responsabilidad penal de dilaciones indebidas. EFE

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