Madrid, 22 abr (EFE).- El calor extremo causado por el cambio climático provocó aproximadamente 62.000 muertes en Europa en 2024, muchas de ellas en países del sur, como España, donde además las altas temperaturas favorecen los incendios, las enfermedades infecciosas tropicales, las alergias y otros problemas de salud en poblaciones vulnerables o expuestas.
Así lo explica el último informe 'Lancet Countdown' sobre salud y cambio climático en Europa, elaborado por 65 investigadores de 46 instituciones académicas y la ONU y dirigido por la Universidad de Heidelberg (Alemania) y el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal).
El trabajo, publicado este miércoles en The Lancet Public Health, estima que el calor en España provocó 130 muertes por millón de habitantes entre 2015 y 2024, casi el triple que en los años 90, cuando se registraron 47 fallecidos, lo que supone un incremento medio de 83 muertes por millón de habitantes.
La provincia con mayor aumento de decesos por calor fue Ciudad Real, con más de 18 fallecidos por millón, pasando de una tasa de 8,8 a 27, según el informe.
Pero el calor en España, que es uno de los países más expuestos y vulnerables, según el informe, tiene otras consecuencias que varían en función de las condiciones climáticas locales, la edad de la población o la capacidad de adaptación de cada región.
Así, en la provincia de Tarragona, los bebés menores de un año soportaron el mayor número de días de calor (3.404 días de exposición entre 2015 y 2024) y donde más ha crecido el número de días de exposición a olas de calor en los mayores de 65 años (un aumento de 1.900 millones de días por persona).
En cuanto a las alertas sanitarias, es decir, los días nivel "extremo" por calor, la provincia de Lleida pasó de un promedio de 0 a 1 al año en la década de 1990, a 8 días al año en la última década.
Por su parte, las Islas Canarias fueron -junto a Chipre y Grecia-, la región europea que más horas de trabajo al aire libre perdió por la exposición al calor (principalmente en sectores como la construcción o la agricultura).
El calor extremo en nuestro país está haciendo que el clima español sea cada vez más idóneo para los mosquitos que transmiten unas enfermedades hasta hace poco circunscritas a los países tropicales.
Así, según el informe, en 2024 la provincia de Valencia registró la mayor idoneidad climática de España para la transmisión del dengue a través del mosquito Aedes albopictus, mientras que Cádiz y Sevilla fueron más propicias para el mosquito Aedes aegypti, transmisor del Zika.
Y en Ceuta, el aumento de las temperaturas propició el mayor aumento de riesgo promedio de brotes del virus del Nilo Occidental, desde un riesgo de 0,002 (1981-2010) a 0,064 (2015-2024), y con proyecciones de alcanzar 0,251 en 2025, avanza el informe.
Otra consecuencia del calor es el aumento de los incendios forestales y la pérdida de masa arbórea.
Así, Melilla fue la región donde más subió el índice de peligro de incendios de España, el 13,3% (pasando de 29,2 a 33,1) frente a los niveles históricos, mientras que la mayor pérdida de bosques se registró en Galicia que entre 2016 y 2023 perdió 275.600 hectáreas, la cifra más alta de España.
Sobre este punto, los autores advierten de que esta deforestación agrava los impactos climáticos al reducir la capacidad de absorber carbono e incrementar la vulnerabilidad al calor.
Por último, el informe alerta del aumento de la temporada de alergias que, al igual que en el resto del continente, ha duplicado los días de floración y de concentraciones de polen, agravando la situación para alérgicos y asmáticos.
El estudio subraya que España es uno de los países de Europa que atrae mayor atención científica sobre cambio climático y que centra entre el 10,6% y el 11,3% de las publicaciones científicas europeas que analizan los impactos del clima en la salud.
A la vista de estos datos, el estudio avisa de que los impactos de inundaciones, sequías, mala calidad del aire y calor extremo requieren "respuestas geográficamente más focalizadas" en España.
Para ello, recomienda fortalecer "urgentemente" los planes de acción y alertas tempranas contra el calor en las regiones de alto riesgo, mejorar la vigilancia de enfermedades infecciosas donde la transmisión por mosquitos es cada vez más favorable, priorizar los planes de lucha contra los incendios, e implementar estrategias de uso del suelo que puedan mitigar todos estos riesgos interconectados. EFE


