Marina Estévez Torreblanca
Málaga, 17 abr (EFE).- Leo Harlem y El Langui han dejado de ser unos simples pillos para convertirse en los insólitos progenitores de 'La familia Benetón +2', tan multicultural como en su primera parte pero con nuevos miembros y "el doble de risas y aventuras", ha explicado a EFE su director, Joaquín Mazón.
En una entrevista en el Festival de Málaga, donde esta secuela de la exitosa 'La familia Benetón' (2024) fue película de clausura fuera de concurso, su realizador ha reconocido que tuvieron dudas sobre la idea de hacer una segunda parte a pesar del éxito de la original.
"Entonces nos sentamos en una mesa con los productores (Atresmedia y Bowfinger, entre otras) y dijimos: 'Si la hacemos vamos a hacerla bien, más grande, más divertida, incorporando cosas", explica Mazón junto al protagonista, Leo Harlem, que se declara muy satisfecho con el resultado y asegura: "Yo creo que hemos subido bastante la apuesta".
Así, los jóvenes miembros de la Familia Benetón, además de recibir la llegada de dos nuevos miembros, unos bebés, vivirán aventuras que les llevarán a África (en escenas grabadas en Canarias). En el reparto vuelven a participar los niños Alí Dia, Diego Montejo, Gala Bichir, Meilin Chen y Kamsiyochi Ngene.
Además, en esta nueva entrega repiten Pepe Viyuela, Llum Barrera e Iñaki Miramón y cuenta con las incorporaciones de Enrique Villén y Anabel Alonso, además de una colaboración especial de los Masaka Kids, un grupo de baile y musical de Uganda.
Todos ellos han conseguido "una película infinitamente más divertida y más bonita que la uno", según su director, una afirmación que corrobora el reconocido cómico y actor leonés, que destaca "varios cambios muy potentes" respecto a la primera parte que convierten la nueva entrega en una historia "más humana".
"En la primera éramos dos pícaros, especialmente yo, que quería quedarme con los niños por un factor de dinero, para pagar las multas. Aquí, sin embargo, el cambio es que ya se opera como una familia que recibe dos elementos nuevos y luego ellos tienen que hacer por salvarme a mí desinteresadamente", resume.
La llegada de los dos bebés supone una desestabilización de la familia y provoca una sucesión de situaciones cómicas para unos desacostumbrados Leo Harlem y El Langui, que afrontarán los cuidados con bastante torpeza. Una subtrama en la que, sin embargo, el director no quería que el filme se centrase totalmente.
"De hecho hubo un momento en la preparación y en la escritura que vi un peligro claro, que era tener una película donde dos adultos se apañan con dos bebés, cosa que te mueres de la risa, pero lo que yo quería era darle motor a los niños", remarca Mazón.
Por eso, insistió a los guionistas -Curro Velázquez y Benjamín Herranz- en que buscaran un conflicto para cada una de las edades que representan los niños, en cuestiones como los problemas de identidad, las apariencias, las redes sociales o el materialismo.
"Lo bonito es que al final se escuchan unos a otros en muchos aspectos y creo que es una de las claves de la familia, escuchar a los otros", concluye Harlem. "En las comedias no hay que obsesionarse con tener que ser muy divertida, sino con contar bien la historia. Y si la historia está bien contada, lo lograrás todo", añade Mazón. EFE
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