Carlos Expósito
Roma, 16 abr (EFE).- Con la eliminación del Bolonia y del Fiorentina, el fútbol italiano se queda sin representantes en las principales competiciones europeas, un hecho que refleja el momento que atraviesa el 'calcio' y la crisis que afecta a un país que además se quedó sin Mundial por tercera vez consecutiva.
El Bolonia, que se enfrentaba al Aston Villa, y el Fiorentina, ante el Crystal Palace, cayeron en los cuartos de final de la Liga Europa y la Liga Conferencia, respectivamente, poniendo fin a las últimas opciones de Italia de seguir compitiendo en Europa.
Lo cierto es que el país transalpino venía de un ciclo reciente bastante positivo en competiciones UEFA. Con equipos finalistas en múltiples competiciones y ganando títulos, los clubes se suman ahora a una tendencia que conecta con una crisis nacional más amplia, con la Federación Italiana de Fútbol (FIGC) ante un futuro incierto.
Fueron años dulces para Italia desde 2021 hasta 2025. La "Azzurra" conquistó la Eurocopa de Inglaterra en 2021, y a nivel de clubes, el Atalanta se coronó campeón de la Liga Europa en 2024, el Roma de la Liga Conferencia en 2022, el Fiorentina encadenó finales en esta competición y el Inter de Milan rozó la gloria en la Liga de Campeones en dos ocasiones.
La Serie A se consolidaba como una de las ligas más competitivas del continente. Los equipos italianos demostraron durante ese periodo un juego competitivo, una identidad táctica muy definida y una garra que garantizaban su presencia habitual en las fases decisivas de los torneos europeos.
Sin embargo, esta temporada, en sintonía con lo ocurrido con la selección, que no clasificó al Mundial tras perder la final de la repesca mundialista contra Bosnia y Herzegovina, se ha evidenciado un claro descenso en su rendimiento a nivel continental.
Mientras que en las dos temporadas anteriores Italia fue la liga con más equipos vivos al llegar a los cuartos de final, la eliminación actual deja al 'calcio' sin opciones de título por primera vez en el ciclo después pandemia.
El número de victorias de los equipos italianos en competiciones UEFA ha descendido de forma notable respecto a cursos anteriores, con un menor promedio de puntos por partido y una caída en el coeficiente acumulado.
Asimismo, el porcentaje de clasificados a fases eliminatorias se ha reducido de manera progresiva, evidenciando una pérdida de competitividad frente a otras ligas del continente como la Premier League o la Liga, que han tratado de reforzar su dominio deportivo y económico.
En 2023 los clubes italianos alcanzaron un pico con cinco equipos en semifinales de competiciones UEFA; en 2024 hubo también una presencia destacada con varios clubes como Inter, Atalanta, Roma y Fiorentina llegando a esas rondas, y en 2025 la participación italiana en semifinales se mantuvo en dos.
El 'calcio' firma así su peor actuación colectiva en Europa en los últimos años. Entre los problemas, se encuentran la falta de inversión en infraestructuras modernas, la creciente brecha económica respecto a otras grandes ligas y una gestión pobre del talento joven.
El expresidente de la Federación, Gabriele Gravina, lo expuso en un informe tras presentar su dimisión, en el que compartió que el fútbol italiano pierde 730 millones de euros anuales, ocupa los últimos puestos en regates y presión, y padece un deterioro de la calidad técnica junto con una dispersión de los jóvenes que debilita el desarrollo.
A ello se suma una dificultad para competir en el mercado internacional frente a ligas con mayor capacidad, lo que limita tanto la llegada de figuras consolidadas así como la retención de promesas locales.
Muchos jóvenes talentos optan por desarrollarse en el extranjero, donde encuentran estructuras más modernas, salarios más competitivos y proyectos deportivos más estables, acelerando así una fuga progresiva de talento que debilita la base del sistema italiano.
Este escenario plantea un desafío profundo para el futuro del fútbol italiano. Con las elecciones federativas previstas para el próximo mes de junio, se abre un periodo decisivo para los próximos años, clave para dejar este año en el olvido y recuperar la competitividad en el contexto europeo. EFE


