El operativo de Kitchen para espiar a la mujer de Bárcenas se levantó al detectarlo ella

Guardar

Madrid, 15 abr (EFE).- El exjefe del área especial de seguimientos de la Unidad Central de Apoyo Operativo de la Policía (UCAO) ha revelado en el juicio del caso Kitchen que en octubre de 2013 levantaron definitivamente el dispositivo de vigilancias a la mujer del extesorero Luis Bárcenas, Rosalía Iglesias, al detectarlo ella misma y dar aviso al 091 de que la estaban siguiendo.

En su declaración como testigo, ha expuesto que fue el jefe de la UCAO, el comisario Enrique García Castaño, quien le ordenó hacer seguimientos a Rosalía Iglesias tras ingresar su marido en prisión preventiva en julio de 2013 tras conocerse que ocultaba casi 50 millones de euros en Suiza.

El dispositivo solo estuvo en marcha, según su versión, hasta el 11 octubre de 2013 porque ese día lo detectó la mujer de Bárcenas al salir de su casa con una amiga.

Al cruzar la calle, según ha relatado, Rosalía Iglesias comenzó a hacer aspavientos y entró en una farmacia desde donde llamó al 091, teléfono de emergencias de la Policía Nacional, para denunciar que la estaban siguiendo.

Tras este incidente, los responsables del operativo analizaron lo ocurrido para averiguar en qué habían fallado y descubrieron que uno de los agentes cruzó indebidamente la calle para no perder el seguimiento y eso fue lo que puso en alerta a Rosalía Iglesias.

Para hacer estas vigilancias, ha recordado que García Castaño les facilitó gran cantidad de matrículas y, al preguntarle cómo las conseguía, le confesó que se las proporcionaba el chófer de Bárcenas, el acusado Sergio Ríos, a quien la trama Kitchen captó como confidente a cambio de un sueldo mensual de 2.000 euros y de facilitar su ingreso en la Policía.

Al ser preguntado si le tenían geolocalizado, ha dicho que lo desconocía, pero que cuando se les perdía Rosalía Iglesias, él llamaba a García Castaño y éste le daba rápidamente su posición y que desconocía cómo podía saberlo en ese momento.

Sobre el motivo que le dieron para poner marcha estas vigilancias, ha señalado que García Castaño, que ha sido eximido de ser juzgado por estos hechos por motivos de salud, le explicó que era para tratar de llegar "al dinero" que podía tener Bárcenas en el extranjero y para detectar presuntos testaferros.

Inicialmente, para poner en marcha el dispositivo, el testigo ha expuesto que García Castaño les dio información de varios domicilios, entre ellos el de la casa de Bárcenas, así como del conductor Sergio Ríos y les dijo que su mujer trabajaba en algo relacionado con el arte.

Ha dicho no recordar si hicieron vigilancias en su taller de restauración, en la calle General Díaz Porlier -donde el propio García Castaño confesó ante el juez instructor que llegaron a entrar en busca de dispositivos-, ya que al principio desconocían su existencia.

De hecho ha recordado que como no sabían a qué se dedicaba concretamente, si era marchante o restauradora, hicieron también vigilancias en la casa de subastas Durán porque creían que podía trabajar ahí.

También en un edifico de Castellana, que resultó ser en el que tenía el despacho el entonces abogado de Bárcenas, Javier Gómez de Liaño, y les encomendaron grabar a todas las personas que accedieran al inmueble.EFE