Una videoinstalación reinterpreta a Goya a la luz del realismo social del siglo XXI

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Valladolid, 14 abr (EFE).- El mismo año de la inauguración del Museo del Prado (1819) Francisco de Goya entregó a los Padres Escolapios el encargo de pintar al fundador de las Escuelas Pías, San José de Calasanz, en el momento de recibir su última comunión, un lienzo que ahora ha sido reinterpretado desde una videoinstalación, inaugurada este martes en Valladolid.

Su autor, el artista contemporáneo Álvaro Perdices, considera que el rayo luminoso que Goya (1746-1828) proyecta desde las alturas hasta la cabeza halada del santo pedagogo tiene un sentido "más espiritual que religioso", y que en su opinión conecta con la labor social del lugar donde se encuentra el cuadro, en realidad una copia.

Goya pensaba "que debería iluminar la vida de las personas, reivindica la luz de la razón más vinculada a la Ilustración" por parte del pintor aragonés al que Perdices, autor de la videoinstalación inaugurada este martes en Valladolid, ha calificado de "anticlerical".

Quien fue coordinador de exposiciones en el Museo del Prado asegura que en la época en que pintó 'La última comunión de San José de Calasanz' se autoexilió en la 'Quinta del Sordo', junto al puente de Segovia, al otro lado del Manzanares, cinco años antes del auténtico exilio en Burdeos (Francia) donde acabó sus días en 1828.

Álvaro Perdices ha inaugurado en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid, por primera vez en España, la videoinstalación 'Cordero social' que formó parte de la última exposición de Europalia en Bruselas, clausurada el pasado 1 de febrero, que tuvo a España como país invitado.

Cuatro cámaras de videovigilancia dispuestas en un cuadro de grandes dimensiones retransmitían en directo, las veinticuatro horas del día, lo que sucedía en el interior de la iglesia de San Antón, actual sede de la obra social Mensajeros de la Paz que gestiona el padre Ángel en el mismo lugar que durante y después de la Guerra Civil fue cárcel para presos comunes y políticos.

En tiempo real el visitante puede contemplar lo que ocurre en el comedor social y en la iglesia con el hilo conductor del cuadro de Goya que Perdices atribuye a "un realismo traído hasta sus últimas consecuencias", hasta el punto de hablar de una "comunión social" basada en la obra de Mensajeros de la Paz.

"Es una Iglesia más terrenal, un cristianismo alejado de los burgués, donde a diario sucede esa comunión social donde personas con vidas delicadas y acuciantes encuentran un lugar de protección, recogimiento y apoyo", ha analizado.

En su opinión se trata de una coreografía a través de una "mirada respetuosa" de todo lo que acontece en el interior y que "evidencia una realidad social en el centro gentrificado de Madrid" que ha definido como una de las "paradojas de las ciudades modernas".

El cuadro original de 'La última comunión de San José de Calasanz' se encuentra en el Museo del Prado y tiene una dimensión de 2,5 por 1,8 metros. EFE

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