
El 'caso ataúdes' que está siendo juzgado en la Audiencia de Valladolid ha vuelto a reproducir este martes las sospechas de los perjudicados sobre la posibilidad de que las urnas con las cenizas recogidas no contengan los restos de sus familiares o incluso compartan receptáculo con los de otras personas, como es el caso de María del Carmen B, madre de Ismael, fallecido el 8 de noviembre de 2003.
La afectada, una más de las casi veinte que han comparecido ante el tribunal, ha explicado que la incineración de su "niño" se desarrolló en el cementerio de Santovenia con la asistencia de una gran número de personas, buena parte de ellas de Laguna de Duero, debido a que el fallecido "tenía muchos amigos", al tiempo que ha recordado que el féretro fue puesto bajo un porche, en la calle, ante de perderle de vista camino de la cremación.
María del Carmen, en declaraciones recogidas por Europa Press, ha lamentado la rapidez con la que se desarrolló todo, en apenas diez minutos, y el duro momento cuando se agarró al féretro para dar el último adiós a su hijo y uno de los empleados "tiró de la mesa" y se lo llevó. Pero además, la afectada ha denunciado que de la gran cantidad de flores y coronas recibidas tan sólo quedó una pequeñita flor a los pies del columbario.
Fue al recoger las cenizas cuando su hijo mayor tuvo un encontronazo con el empleado del grupo funerario al comprobar que la urna se hallaba tirada en el suelo en el local. "Le sentó muy mal y discutió con el señor", ha indicado la afectada, quien poco antes de abandonar la sala, "a modo de reflexión", ha denunciado públicamente su temor de que las cenizas recibidas no sean todas de su hijo.
"Cuántas personas hay en la urna de mi hijo", ha preguntado María del Carmen, a quien el propio magistrado presidente del tribunal ha tratado entonces de tranquilizar al trasladar a la mujer que, con total certeza, los restos que tiene son de su familiar y que lo que se dirime en el juicio es el posible cambiazo del ataúd.
De hecho, otro de los perjudicados, Roberto P, ha reforzado con su testimonio la tesis de la reutilización de los féretros por parte de los encausados al recordar que su padre, fallecido el 22 de agosto de 2013 en Gijón, llegó a Valladolid dentro de una caja de zinc precintada que, supuestamente, tenía que haber sido incinerada en las instalaciones del tanatorio El Salvador.
Siete años después, se enteraron por la policía de que la cremación no se había llevado a cabo allí sino en el cementerio de Santonvenia, sin que la familia hubiera autorizado ese cambio, y, aún peor, comprobaron a través de las fotos facilitadas que su padre no había sido quemado en la caja.
EN UN PALÉ Y UN CARTÓN SOBRE EL PECHO
"En las fotos vi a mi padre sobre un palé y con un cartón con su nombre en el pecho. Me parece una barbaridad, una crueldad extrema y una falta de profesionalidad por parte de esta gente que merece una repulsa total", ha recriminado el perjudicado.
No menos doloroso, por las circunstancias de su muerte, es el caso de Antonio, fallecido el 28 de mayo de 2014 fruto de un suicidio. Su viuda, María Begoña P, ha explicado que su pareja dejó por escrito su última voluntad consistente en un velatorio con presencia exclusiva de su mujer y sus hijos y la posterior incineración, algo que la afectada entiende que no fue respetado.
"Tengo sentimientos encontrados, por la noche no paro de pensar que su última voluntad no se ha podido cumplir. No se puede estar con esta zozobra, no han respetado a los muertos, algo que es lo más sagrado en todas las civilizaciones", ha recriminado con mucho dolor María Begoña.
María José C, madre de Sandra, fallecida el 5 de diciembre de 2004 víctima de un cáncer con tan solo siete añitos, se dejaron llevar por las buenas palabras de un amigo íntimo que conocía a los Morchón, propietarios del grupo funerario, y concertaron sus servicios sin poder imaginar lo que años después saltó a los medios de comunicación.
Aunque hace ya siete años de la muerte de la pequeña en el Hospital Campo Grande, a los ocho días de su ingreso, su madre no tiene palabras a la hora de describir todavía hoy sus sentimientos. "Puf, ha supuesto un quebranto moral, psicológico y en todos los sentidos", ha declarado la testigo con profundo pesar.
Ese quebranto psicológico es el que también han expuesto Begoña M.A, actualmente de baja por estos hechos ante el impacto que le ha supuesto figurar entre los afectados, como así le comunicó el juzgado con motivo de la muerte de su padres en 2011, con una diferencia de apenas seis meses, así como Cipriana Ángeles G, viuda de Carlos, fallecido en 2012. La hija de ambos recibe aún asistencia psicológica.
La jornada ha contado, entre otros, con los testimonios de María Eusebia N, José Manuel C, María Eugenia R. y María Asunción B, afectadas igualmente por los servicios concertados para los sepelios de sus familiares. La primera de ellas, hija única, lo ocurrido con su padre es un "palo psicológico" porque desconoce si las cenizas son las suyas, mientras que el segundo ha mostrado su dolor ante la ilícita manipulación que pudieron sufrir su hermano y un sobrino, muertos los dos tras una larga enfermedad.
LAS CENIZAS ERAN "PIEDRAS"
En el caso de María Eugenia R, viuda de Esteban, fallecido el 12 de mayo de 2012, la perjudicada no se explica cómo los acusados siguen hoy prestando servicios funerarios. En su declaración, la mujer ha relatado que ya en su día tuvo sospechas de que la incineración no se había desarrollado con normalidad cuando abrió la urna funeraria, lanzó al viento las cenizas de su esposo y comprobó, estupefacta, que se trataba de "piedras".
Por su parte, María Asunción B. ha manifestado que la idea de la familia era la de contratar una caja normal para su padre, muerto el 6 de marzo de 2005, si bien, ante la insistencia de una de los Morchón, optaron finalmente por adquirir una bastante más cara de lo previsto. La mujer guarda en el recuerdo que todo se desarrolló "a la carrera" y, a preguntas sobre lo que sintió tras enterarse del supuesto cambiazo, ha mostrado su incredulidad inicial. "No pensábamos que pudiera haber personas con tan baja moral capaces de hacer una cosa así", ha espetado.
El juicio entrará este miércoles en una nueva jornada en la que está previsto el testimonio de otra veintena de perjudicados, lo que dejará paso ya la próxima semana a los testigos propuestos por las defensas.
Últimas Noticias
El Gobierno cierra filas con Bolaños y secunda sus críticas a Peinado tras procesar a Begoña Gómez


