La Virgen de los Dolores de la que escribió Unamuno abre la Semana Santa de Salamanca

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Salamanca, 27 mar (EFE).- La Virgen de los Dolores de la que escribió el escritor Miguel de Unamuno ha vuelto este viernes a las calles de Salamanca, después de no poder salir ni el Viernes de Dolores ni el Viernes Santo en 2025 por la lluvia, entre una calurosa acogida popular en una noche de viento helador en la capital.

"En esta ciudad de Salamanca hay una de esas imágenes de nuestra castiza talla policromada en madera, obra del escultor (Felipe del) Corral, que es una maravilla de expresión y de españolidad", dejó escrito Unamuno en 1916.

Y añadía: "Hace nueve días, el Viernes de Dolores, la vi otra vez, según pasaba aquí, bajo mi balcón, llevada en hombros de devotos, mirando al negro cielo de la noche con ojos lacrimosos. La expresión de dolor, eternizada en ella por el arte, era algo sereno, noble, reconfortante. Me pareció ver a mi patria".

La talla del siglo XVIII, una de las más célebres y veneradas de la Semana Santa salmantina, se caracteriza por su dramatismo: tiene el pecho atravesado por siete espadas de plata como símbolo de los siete dolores de María con su hijo Jesús.

Sale los dos viernes de la Semana Santa con la Cofradía de la Vera Cruz, partiendo y volviendo a la iglesia homónima, el primero como único paso en la procesión Vía Matris, que es el inicio oficial de la Pasión en la ciudad, y el segundo como uno de los ocho que salen en la procesión del Santo Entierro.

Es una virgen sedente al pie de una cruz vacía, plana, oscura y decorada con conteras de plata y que aún conserva el lienzo del descendimiento realizado de encaje, vestida a la usanza hebrea, con manto azul y saya granate, ambos con remates dorados.

Tiene la cabeza inclinada en dirección al cielo y hacia su izquierda, con los ojos abiertos en una mirada doliente, mientras que la mano derecha se posa sobre el lugar donde penetran las espadas y con la izquierda sostiene un pañuelo.

La imagen de Nuestra Señora de los Dolores se atribuye al imaginero valenciano Felipe del Corral, cuyo trabajo artístico como escultor se centra en la primera mitad del siglo XVIII trabajando tanto en madera como en piedra, en Valencia y en Madrid, ciudad donde finalmente se asienta. EFE

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