Vox insiste en culpar al PP de "la guerra sucia" de los críticos y cree que buscan "sabotear" los pactos en CCAA

José María Figaredo, secretario general en el Congreso, sostiene que figuras críticas solo buscan dañar las alianzas de gobierno con otras formaciones y rechaza la convocatoria extraordinaria interna propuesta por disidentes vinculados a cambios en la dirección

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El secretario general del grupo parlamentario de Vox en el Congreso, José María Figaredo, cuestionó la petición de un congreso extraordinario presentada por figuras críticas como Iván Espinosa de los Monteros y Javier Ortega Smith. Tales solicitudes buscan abordar la situación interna en Vox tras los cambios en la dirección del partido y han sido promovidas por disidentes vinculados a la “deriva” de la formación. Según publicó Europa Press, Figaredo descartó completamente la celebración de una convocatoria extraordinaria al argumentar que Vox se rige por un sistema de democracia interna donde “un afiliado, un voto”. En sus declaraciones, reiteró que todos los militantes que estén al corriente de sus cuotas pueden votar, y señaló la ausencia de compromisarios, diferenciando el modelo de Vox del sistema del Partido Popular o del Partido Socialista, donde el peso de las agrupaciones y compromisarios es relevante. Además, recordó que la elección del Comité Ejecutivo Nacional y del presidente, Santiago Abascal, ocurre cada cuatro años.

De acuerdo con Europa Press, Figaredo afirmó que la verdadera intención detrás de la crítica interna responde a intentos de “sabotear” los posibles pactos de gobierno que Vox negocia en comunidades como Extremadura, Aragón y Castilla y León. Atribuyó la responsabilidad de las divisiones a la “guerra sucia” impulsada por el Partido Popular y sostuvo que el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, prefiere entenderse con el PSOE. En sus palabras, “prefiere pactar con el PSOE y, por eso, trata de boicotear y sabotear los pactos con Vox”. Esta afirmación refuerza la tesis de Vox sobre una supuesta acción conjunta del PP y de sectores internos para evitar el avance de acuerdos postelectorales.

En la entrevista concedida al ‘Programa de AR’, recogida por Europa Press, Figaredo relató ejemplos concretos de lo que considera boicots de “Génova”, la sede central del Partido Popular. Explicó que, en las últimas semanas, Vox estuvo cerca de cerrar acuerdos postelectorales y que representantes de Génova intervinieron, bloqueando las negociaciones en curso. Aseguró que esta actuación revela un sabotaje “claro” dentro de las dinámicas parlamentarias en los territorios donde ambas formaciones buscan articular gobiernos conjuntos.

Figaredo también dirigió críticas directas a quienes ahora plantean reformas dentro del partido y denuncian la estructura interna de Vox, recordando que los estatutos que rigen la organización fueron “firmados y aprobados” por quienes ahora los cuestionan. Según destacó Europa Press, el dirigente tachó de inconsistente este giro de opinión con la frase “es un cuento chino”.

Sobre el estado financiero y la transparencia del partido, Figaredo declaró que las cuentas de Vox se encuentran disponibles en la página web oficial del grupo, donde pueden ser consultadas por cualquier persona interesada. Como ejemplo de escrutinio externo, mencionó que el Tribunal de Cuentas sancionó a Vox por financiación irregular tras la recaudación obtenida en la venta de pulseras, lo que según su perspectiva demuestra el nivel de vigilancia al que está sometida la formación.

Europa Press detalló que Figaredo insistió en desvincular las presiones críticas internas de necesidades reales dentro del partido y las interpretó como partes de una estrategia encaminada a perjudicar el avance de Vox en las negociaciones autonómicas. Este escenario, según las afirmaciones del dirigente, responde tanto a factores externos, como la intervención del PP, como a elementos internos impulsados por figuras con peso histórico en la organización.

En sus diferentes declaraciones difundidas por Europa Press, Figaredo defendió el modelo democrático de Vox y descartó modificar los estatutos o las prácticas internas ante las demandas de algunos disidentes. Subrayó las diferencias entre la estructura de Vox y las de otras formaciones para justificar la negativa a convocar una cita extraordinaria para revisar el funcionamiento del partido. A juicio de la actual dirección, los mecanismos en vigor han sido aceptados previamente por quienes ahora se oponen y denuncian la falta de democracia interna.

La relación entre Vox y PP, según la versión publicada por Europa Press, se ha tensado más allá del debate interno de Vox por los intentos fallidos o bloqueados de alcanzar pactos autonómicos. Las declaraciones de Figaredo subrayan esta lógica, en la que la dirección de Vox interpreta las críticas internas y las fricciones externas como parte de una misma estrategia de desgaste y boicot político.