Barcelona, 19 mar (EFE).- Un estudio del Institut de Recerca Sant Pau (IR Sant Pau) realizado en personas con síndrome de Down revela que las lesiones cerebrovasculares que causa el alzhéimer pueden estabilizarse e incluso disminuir con el tiempo, lo que cuestiona la idea de que este daño de la enfermedad es solo acumulativo.
La investigación, publicada en 'Alzheimer's & Dementia', una de las principales revistas sobre la demencia, abre así la puerta a replantear el desarrollo de las terapias que se dirigen contra la proteína amiloide, ya que la evolución de las lesiones no se explica únicamente por la progresión de los biomarcadores clásicos.
El Institut Sant Pau ha dado a conocer las conclusiones del estudio este jueves en el marco de la celebración, el próximo día 21 de marzo, del Día Mundial del Síndrome de Down, dado que las personas con esta condición son consideradas clave para estudiar el alzhéimer por la presencia casi universal en ellas de los marcadores de la enfermedad a partir de una cierta edad.
"Aquello que durante años se ha interpretado como un daño vascular permanente e irreversible podría no ser exclusivamente así", asegura en un comunicado el IR Sant Pau.
Así, algunas lesiones visibles en las resonancias magnéticas realizadas a personas con síndrome de Down no siguen una evolución lineal y éstas "pueden fluctuar e incluso disminuir con el tiempo", en especial cuando ya han empezado a manifestarse los síntomas clínicos propios del Alzheimer.
El Institut de Recerca Sant Pau concluye que el estudio "obliga a replantear cómo interpretamos las hiperintensidades de substancia blanca (HSB) en el contexto del alzhéimer" y anima a estudiar la enfermedad de manera longitudinal, siguiendo a las mismas personas en el tiempo para entender lo que pasa.
El IR Sant Pau había demostrado en estudios previos, que ofrecían una foto fija de la enfermedad, que estas lesiones aumentan con la edad y se asocian a biomarcadores característicos del alzhéimer como las proteínas beta-amiloides y tau fosforilada.
Ahora, el nuevo estudio aporta una visión más continuada, como una película, y permite comprobar que la trayectoria "no siempre es lineal", según explica la investigadora y primera autora del artículo, Alejandra Morcillo-Nieto.
La investigación se ha llevado a cabo con la participación de 80 adultos con síndrome de Down y 53 neurotípicos como grupo de control, a los que se ha realizado al menos dos resonancias magnéticas separadas por un mínimo de seis meses.
Según los resultados, a partir de los 40 años de edad se empezó a observar una variabilidad más elevada en la evolución de las lesiones.
El estudio señala que en un intervalo de dos o tres años se ve como la trayectoria dominante no va a ser el incremento progresivo sino "una evolución heterogénea", y una proporción "relevante" de personas experimentará reducciones de HSB.
Los resultados apuntan a que la evolución de las HSB "no responden a un patrón exclusivamente acumulativo, sino que muestra fases de estabilidad, aumento o incluso reducción, dependiendo del momento clínico y del contexto biológico".
Este comportamiento "refuerza la idea de que en el cerebro conviven diferentes procesos que pueden interactuar entre sí al largo del tiempo: la acumulación de amiloide, los cambios en los vasos sanguíneos, los fenómenos inflamatorios y la neurodegeneración no avanzan necesariamente al mismo ritmo ni con la misma intensidad".
El instituto de Sant Pau subraya que la investigación tiene relevancia, en especial, en el contexto actual de desarrollo de terapias dirigidas contra la proteína amiloide.
"Si somos capaces de separar el efecto real del tratamiento de la progresión biológica de la enfermedad, podremos evaluar bien los fármacos e identificar nuestra ventana de intervención ideal", asegura el jefe del grupo de Imagen y Envejecimiento Cerebral del IR Sant Pau, Alexandre Bejanin. EFE
