Una mujer con discapacidad y su pareja acusados de agresión sexual a una compañera de ella alegan que no le tocaron

Ambos procesados niegan cualquier contacto indebido, mientras el Ministerio Público sostiene que la víctima sufrió abusos reiterados, las defensas insisten en que el testimonio es poco fiable debido a la condición de la denunciante y reclaman su absolución

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La actuación de las psicólogas encargadas del análisis de la veracidad del testimonio de la denunciante constituyó uno de los puntos destacados de la jornada judicial. Según informaron, el relato de la presunta víctima no resultó lo suficientemente espontáneo y el tiempo transcurrido entre los hechos denunciados y la entrevista dificultó llegar a una conclusión clara. Esta evaluación se suma a los argumentos presentados por las defensas, que insisten en la dudosa fiabilidad del testimonio, en parte debido a la discapacidad intelectual leve con la que cuenta la denunciante.

Según publicó Europa Press, la Audiencia Provincial de A Coruña llevó adelante este martes el juicio contra una mujer de 39 años, con discapacidad psíquica reconocida, y su pareja, un hombre de 73 años, quienes enfrentan cargos por supuesta agresión sexual contra una compañera de la acusada en un piso tutelado de Betanzos (A Coruña). Durante la audiencia, ambos negaron de manera rotunda cualquier contacto indebido con la víctima. El varón, que compareció en la sala, aseguró: “Yo no le toqué ni un pelo a esa chica” y calificó la acusación de infundada. Declaró que nunca le propuso mantener relaciones sexuales a la denunciante y que no existió contacto físico ninguno. Afirmó también que nunca hubo conversaciones sobre ese tema y que la relación íntima solo ocurría entre él y su pareja actual, la otra procesada.

El hombre detalló que mantenía una relación sentimental con la acusada desde 2018. Sostuvo que durante la pandemia, ante la imposibilidad de que las mujeres salieran solas del piso tutelado, su pareja acudía a visitarlo en compañía de la presunta víctima. Explicó que en esos encuentros todos permanecían en el salón, compartían conversación y consumían cerveza. Describió que tras estos momentos, mientras la denunciante se quedaba en el sofá viendo televisión, él y su pareja pasaban juntos a una habitación para mantener relaciones íntimas. Expresó que la presunta víctima no recibió dinero tras esos encuentros, salvo en contadas ocasiones en que le entregó dinero a su pareja para que comprara tabaco.

Por su parte, la procesada solo respondió a preguntas de su abogado. Reconoció haber mantenido relaciones sexuales consentidas con el procesado masculino, pero negó haber mantenido cualquier tipo de relación íntima con la víctima.

Europa Press detalló que la presunta víctima no prestó declaración en sala. Durante el juicio, se visualizó una grabación de su testimonio ante el juzgado. En esa declaración, la denunciante aseguró que la acusada la agredió sexualmente durante aproximadamente diez años, la mayoría de los fines de semana, entrando a su habitación mientras las demás compañeras dormían. Narró que la investigada le besaba en la boca y le tocaba el cuerpo mientras ella le pedía que se detuviera, y agregó que la procesada también le propinaba golpes para evitar que contara lo sucedido. Sobre los encuentros con el acusado masculino, relató que estos ocurrían los sábados y domingos en la casa de él, donde permanecían los tres en una habitación. Describió episodios de sexo entre ella y el varón con la mujer supervisando, y reiteró que no quería participar en estos contactos. Afirmó también que, después de estas visitas, la acusada siempre recibía dinero por parte del hombre.

El escrito del Ministerio Público, citado por Europa Press, sostiene que la acusada, con una minusvalía psíquica reconocida, vivía junto a la denunciante, que presentaba discapacidad mental. Las agresiones habrían tenido lugar tanto en el piso tutelado como, en algunos casos, en el domicilio del otro procesado. El fiscal solicita trece años y nueve meses de prisión para la mujer y trece años y tres meses para el hombre por delitos continuados contra la libertad sexual.

Las defensas de ambos procesados solicitan la absolución, argumentando que los hechos no ocurrieron y cuestionando la solidez del testimonio presentado en contra de sus clientes. El abogado de la encausada, en declaraciones a Europa Press previas al juicio, afirmó que el caso se sostiene solo en un testimonio con escasa credibilidad dada la situación personal de la denunciante. Además, planteó la posible concurrencia de una circunstancia eximente en virtud de que ambas partes presentan discapacidad.

Durante el juicio, se escucharon distintas valoraciones sobre la capacidad de la denunciante para declarar y sobre la consistencia de su relato. Las psicólogas encargadas del informe de credibilidad reiteraron sus reservas al respecto, destacando la falta de espontaneidad en la narración y la dificultad de valorar debido al largo período transcurrido entre los hechos denunciados y la entrevista pericial.

De acuerdo con los datos recogidos por Europa Press en la documentación judicial, tanto la convivencia de las implicadas en el piso tutelado como las visitas a la vivienda del procesado se produjeron bajo las normas de supervisión propias de este tipo de residencias. La versión de la víctima y la de los acusados divergen de manera notable en cuanto a la naturaleza y frecuencia de los contactos.

La acusada explicó ante la autoridad judicial que la relación con su pareja tenía lugar de forma privada y sin la participación de terceras personas, a diferencia de lo manifestado por la denunciante en su declaración audiovisual. El hombre, por su parte, insistió en que nunca percibió discapacidad significativa en su pareja y consideró que la denunciante mostraba señales de mayor afectación.

El desarrollo de la vista oral se centró en el contraste de estos relatos, la evaluación de la credibilidad de los testigos y la interpretación de los informes periciales, según consignó Europa Press. Las partes aguardan ahora el fallo judicial tras la presentación de las distintas posturas durante la audiencia.