Un programa refuerza el bienestar emocional del docente universitario en la era digital

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Logroño, 9 mar (EFE).- Un proyecto de investigación ha creado un programa para reforzar el bienestar emocional del profesorado en la era digital, que dota a los docentes de las competencias claves para afrontar riesgos socioemocionales, como el tecnoestrés y el 'síndrome del trabajador quemado' (burnout).

El proyecto de investigación ‘Profesores resilientes y universidades saludables’, financiado por el Vicerrectorado de Transferencia de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), busca ayudar a las universidades a avanzar en su compromiso con la salud mental.

El director principal de esta investigación, Fermín Torrano, ha explicado este lunes en una nota de la universidad que el proyecto está orientado no solo a la disminución de los efectos negativos de los factores estresantes, sino que busca fomentar la salud mental y la satisfacción personal del equipo docente.

La investigación, en la que se ha analizado cómo la digitalización ha redefinido la función docente, ha evidenciado la existencia de un conjunto de riesgos, como el tecnoestrés y el 'síndrome del trabajador quemado', asociados a diversos precursores.

Entre esos últimos figuran la hiperconectividad digital, el aislamiento, la ambigüedad de rol, el conflicto trabajo-familia y las altas demandas de trabajo, que pueden afectar a la satisfacción y bienestar emocional del profesorado de universidades en línea.

En una primera fase de esta investigación se ha realizado un estudio bibliométrico de los riesgos psicosociales y el bienestar emocional del profesorado universitario.

El estudio ha confirmado que parte de estos problemas de salud mental derivan de estresantes psicosociales ligados a la dinámica organizacional de la enseñanza en línea, ya que, por ejemplo, la posibilidad de conexión permanente facilita una jornada de trabajo extendida y la desaparición de los límites entre el espacio laboral y el privado.

La investigación ha identificado que el desarrollo de competencias emocionales reduce los niveles de estrés y aumenta la implicación laboral.

La segunda fase ha consistido en identificar y sistematizar las competencias socioemocionales necesarias frente a estos riesgos.

Tras el análisis, el equipo ha identificado nueve competencias, como la capacidad para identificar y etiquetar las propias emociones; la conciencia de los disparadores emocionales; el conocimiento de las propias capacidades y limitaciones; y el desarrollo de estrategias para el estrés.

También se ha resaltado la importancia del aprendizaje de la automotivación; la generación de emociones positivas; el autocuidado consciente; la gestión de la frustración; y la empatía y la comunicación efectiva.

Para Torrano, estos hallazgos sientan las bases para "una formación que no solo previene el desgaste profesional sino que mejora las creencias de autoeficacia docente y el clima en las aulas virtuales".

Los investigadores, en la tercera fase, han desarrollado el programa de intervención, que se estructura en varias actuaciones formativas y de acompañamiento, orientadas a disminuir el malestar emocional asociado a los efectos adversos de la tecnología y a promover entornos virtuales más saludables para los docentes. EFE