
Los soldados que integran el contingente español, pertenecientes al Mando de Tropas de Montaña, permanecen en territorio noruego desde el 18 de febrero con el objetivo de familiarizarse plenamente con las exigencias del clima antes de incorporarse a las maniobras internacionales. Tal como informó el Ejército de Tierra a Europa Press, estos efectivos, junto a representantes de otros trece países, participan desde este lunes en un ejercicio militar de gran envergadura que busca reforzar tanto la defensa noruega como la cooperación operativa en el flanco norte de la OTAN.
De acuerdo con lo publicado por Europa Press, el ejercicio denominado ‘Cold Response 26’ agrupa a unidades de catorce países aliados, incluida España. Se desarrolla en Noruega en condiciones de frío extremo y constituye una herramienta esencial para potenciar la capacidad de disuasión de la Alianza Atlántica ante amenazas geopolíticas, mejorar la interoperabilidad entre ejércitos y consolidar las capacidades defensivas en la región. En esta edición bienal, la fase táctica extenderá su actividad hasta el 19 de marzo. Además, los días previos y posteriores incluyen otras actividades relacionadas, lo que amplia el alcance temporal del despliegue.
Según consignaron las Fuerzas Armadas noruegas, el operativo involucra un total de 25.000 militares de Noruega, España, Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Países Bajos, Francia, Italia, Canadá, Turquía, Suecia, Finlandia, Dinamarca y Bélgica. De esos efectivos, 11.800 llevarán a cabo todas sus maniobras en territorio noruego, mientras que el resto se desplegará en operaciones en el mar, el aire y el norte de Finlandia. España, concretamente, envió alrededor de 140 efectivos procedentes tanto del Mando de Tropas de Montaña como de unidades especializadas, como el Regimiento de Infantería de Cazadores de Montaña ‘América nº66’ y la Compañía de Esquiadores Escaladores.
El medio Europa Press detalló que el escenario subártico donde se desarrolla ‘Cold Response 26’ presenta retos específicos como grandes desniveles en altitud, terrenos compartimentados, lagos congelados y condiciones meteorológicas que exigen máxima preparación. En palabras del Ejército de Tierra, el frío afecta de forma directa tanto a los materiales y los equipos como a los procedimientos y al propio personal, requiriendo equipamiento especial, dominio de técnicas de supervivencia y experiencia en operaciones bajo temperaturas extremas.
La participación española supone además un desafío logístico importante. El Ejército de Tierra remarcó la necesidad de adaptar tanto los medios como los equipos a las peculiaridades invernales, además de organizar la proyección estratégica y el sostenimiento de las fuerzas en un entorno multinacional a considerable distancia de los puntos de abastecimiento. La logística exige, según reportó el Ejército de Tierra a Europa Press, una planificación detallada, coordinación constante entre aliados y un elevado grado de autosuficiencia para mantener la operatividad.
En los últimos meses, el flanco norte de la Alianza Atlántica ha adquirido una relevancia estratégica debido a factores políticos como las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la posible anexión de Groenlandia. El mandatario estadounidense argumentó motivos de seguridad ante la influencia de China y Rusia en el Ártico. Según Europa Press, tras semanas marcadas por la tensión, el presidente Trump y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, llegaron a un acuerdo para implementar la misión de vigilancia ‘Centinela del Ártico’, destinada a reforzar la protección de las fronteras septentrionales de la organización.
El medio también informó que la operación ‘Centinela del Ártico’ implica la coordinación, bajo mando de la OTAN y planificación del Mando Conjunto de Fuerza de Norfolk (JFC Norfolk), de las maniobras independientes que cada Estado miembro ya realiza en la región. Además, la misión se mantiene abierta a la integración de nuevos despliegues militares provenientes de cualquiera de los treinta y dos países miembros de la Alianza Atlántica.
De este modo, el ejercicio ‘Cold Response 26’ se inserta en un contexto de crecientes retos geopolíticos, destacando la importancia que la región ártica y el flanco norte tienen para la seguridad continental. La cooperación entre aliados y la puesta a prueba de nuevas capacidades en ambientes adversos se consolidan como ejes centrales de una estrategia que responde tanto a necesidades militares como a amenazas en evolución, según publicó Europa Press.
La adaptabilidad de los efectivos desplegados, la complejidad del territorio y las bajas temperaturas forman parte de un cuadro donde los ejércitos participantes no solo buscan cumplir objetivos tácticos inmediatos, sino también consolidar una capacidad de respuesta rápida y efectiva ante eventuales crisis que puedan amenazar los intereses de la OTAN en la zona, de acuerdo con la información recogida por Europa Press.

