La víctima de una violación cuando estaba ebria e inconsciente: "Si no estoy bien, no hace falta que diga que consiento"

La declaración de la denunciante reafirma que la falta de conciencia impide otorgar luz verde a actividades sexuales, mientras la Fiscalía solicita cárcel para el hombre acusado de aprovechar la incapacidad de la joven para oponerse durante la noche en cuestión

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Las conclusiones del fiscal, que mantiene la solicitud de seis años de prisión para el acusado por un delito de agresión sexual, junto con siete años de libertad vigilada y otros siete de prohibición de acercamiento e incomunicación con la víctima, centraron la última jornada del juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Cantabria. Según informó el medio, el fiscal también solicita una indemnización de 7.000 euros para la denunciante por daños y perjuicios, tras considerar que el acusado se aprovechó del estado de embriaguez e inconsciencia de la joven durante la madrugada de agosto de 2022 en su domicilio.

Tal como publicó la fuente original, la joven reafirmó durante la vista oral que no es necesario expresar verbalmente el consentimiento si no se está consciente. “Si no estoy bien, no hace falta que diga que consiento o no. No estoy consciente para tener relaciones sexuales. No hace falta un no”, declaró ante el tribunal. La denunciante relató que esa noche salió a festejar en Cantabria con dos amigas, consumió alcohol y llegó a un punto en el que perdió el control, incluso cayéndose en un local nocturno. Aclaró que, aunque recuerda de manera fragmentada lo ocurrido, sospechó que el acusado pudo haberle echado “algo” en una bebida y señaló que él insistía en acercamientos, mientras ella lo rechazaba.

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Según consignó el medio de comunicación, la joven también admitió que hubo contacto físico y besos esa noche, pero subrayó que luego no recuerda el trayecto de regreso a su vivienda ni haber invitado al acusado a subir al piso. “En ese estado no subo a nadie a mi casa”, dijo ante el tribunal. Detalló que lo último que recuerda es despertar a la mañana siguiente y encontrarse en una situación en la que presentaba numerosas heridas y dolor en el cuerpo, especialmente en la zona genital, lo que la llevó a acudir a un centro de salud y posteriormente al hospital, donde los médicos confirmaron leves erosiones compatibles con penetración y restos biológicos.

De acuerdo con la descripción de los hechos por parte de la joven, el acusado no debía haber entrado en su habitación ya que ella no se encontraba en condiciones de dar su consentimiento. Además, la denunciante sostuvo que desconocía cómo habían regresado a su casa ni la razón por la cual el acusado permaneció en el domicilio, reiterando su convicción de que no tenía control sobre la situación por su estado físico y mental debido al consumo de alcohol.

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Según publicó el medio citado, la versión del acusado difiere sustancialmente. El joven manifestó que, aunque había consumido alcohol, no estaba borracho y consideró que todos estaban conscientes de sus actos. Aseguró que la interacción entre ambos fue consensuada, desde los besos hasta el contacto físico, y que la denunciante decidió libremente invitarlo a su vivienda. Declaró que, después de salir a fumar al balcón, ambos se tumbaron y se abrazaron en la cama. En su relato, afirmó que ella manifestó no sentirse bien y que, tras ir al baño, regresaron juntos y comenzaron a tener relaciones, pero que se detuvieron cuando la joven expresó no sentirse cómoda. “Cuando dijo no, lo acepté y me fui”, puntualizó el acusado durante el juicio, según relató el medio.

El proceso judicial detalló, tal como informó la fuente, que la acusación fiscal se basó en que el acusado se habría valido del “profundo estado de embriaguez y situación de inconsciencia” de la denunciante para cometer los hechos denunciados, incluyendo tocamientos y penetración mientras la joven no podía oponerse ni consentir. Los informes médicos realizados tras los sucesos, a los que hace referencia la acusación, revelaron lesiones leves que corroboran el relato de la denunciante sobre la interacción sexual y la falta de capacidad para prestar consentimiento.

Las declaraciones recogidas en la audiencia sirvieron para confrontar las versiones de ambas partes. Mientras la joven mantuvo que el acusado realizó acciones sin su consentimiento debido a su estado de embriaguez e inconsciencia, el procesado negó haber ofrecido ninguna bebida en la discoteca y afirmó que en todo momento prevaleció la voluntad de ambos hasta que la joven dijo explícitamente que no quería continuar.

De acuerdo con la información presentada en el proceso y difundida por la fuente, el juicio incluyó la declaración de testigos, entre ellos una acompañante que señaló que la joven, además de beber alcohol, también podría haberse expuesto a otras sustancias, extremo que la denunciante negó. Ambos coincidieron en algunos hechos, como la existencia de interacción física al inicio de la noche y la presencia de cierto “tonteo”, pero sus versiones se contraponen sobre lo sucedido en la vivienda.

El medio detalló que la postura de la joven se sostiene sobre el principio de que la pérdida de conocimiento, producto del consumo de alcohol, imposibilita cualquier capacidad para otorgar consentimiento válido. Desde su perspectiva, el acusado debió advertir que ella no estaba en condiciones para establecer una relación sexual, más allá de la ausencia de una negativa verbal. Por su parte, el acusado mantuvo que la relación comenzó por iniciativa de la denunciante y solo se interrumpió cuando ella expresó claramente su desacuerdo.

Después de la presentación de todas las pruebas, el fiscal mantuvo la acusación y la petición de pena para el procesado, incluyendo la obligación de indemnizar a la víctima. La demanda de la Fiscalía se centra en el criterio de que la incapacidad temporal de la víctima para oponerse constituye un elemento clave en el delito de agresión sexual, tal como se expuso durante el juicio.

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