
El artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, aplicado recientemente a otros miembros de ETA, también se ha utilizado en el caso de Juan Ramón Carasatorre. Según informó Europa Press, Carasatorre, conocido como ‘Jon’ o ‘Zapata’, cumple condena por varios asesinatos y desde enero dispone de un nuevo régimen de semilibertad que le permite desarrollar actividades externas durante el día en jornadas laborales o de voluntariado, bajo la condición de regresar a pernoctar en la prisión de Zaballa y permanecer allí los fines de semana.
El departamento de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno Vasco confirmó a Europa Press que la decisión se tomó tras una recomendación de la junta de tratamiento penitenciario y la posterior autorización del Ejecutivo vasco. A través del artículo 100.2, el régimen de internamiento se flexibiliza con el objetivo de favorecer la resocialización del recluso, aunque Carasatorre continúa bajo segundo grado penitenciario y no se le ha concedido el tercer grado.
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Europa Press detalló que este régimen requiere que el recluso presente un "plan de ejecución" que especifica las tareas laborales o de voluntariado que realizará fuera del centro penitenciario durante el horario diurno. Esta condición tiene como finalidad que el preso demuestre su proceso de integración social y continúe avanzando hacia una posible reinserción, manteniendo el control penitenciario por las noches y los fines de semana.
Juan Ramón Carasatorre fue condenado a 30 años de cárcel, junto a Javier García Gaztelu, conocido como ‘Txapote’, y Valentín Lasarte, por su implicación en el asesinato, en 1995, del dirigente del Partido Popular Gregorio Ordóñez, según reportó Europa Press. Además, el medio informó que Carasatorre recibió condenas adicionales por su participación en los homicidios del brigada del Ejército Mariano de Juan Santamaría y del inspector de Policía Enrique Nieto.
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Las autoridades penitenciarias vascas, de acuerdo con lo publicado por Europa Press, han recurrido al artículo 100.2 en otros casos recientes, como el del exjefe de ETA Garikoitz Aspiazu Rubina, alias ‘Txeroki’. La aplicación de este precepto busca promover la transición gradual del recluso hacia la libertad, vinculando sus salidas al cumplimiento de actividades concretas que respalden su evolución en el proceso penitenciario.
En el contexto de novedades relacionadas con las víctimas, Europa Press comunicó que Consuelo Ordóñez, hermana de Gregorio Ordóñez y presidenta de la organización Covite, ha solicitado de manera formal un encuentro con Carasatorre. Consuelo Ordóñez ya se reunió en 2012 con Valentín Lasarte, otro de los condenados por el mismo atentado.
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La decisión de aplicarse la medida en el caso de Carasatorre responde a la potestad de las administraciones penitenciarias de adaptar el régimen de los internos en función de su itinerario de reinserción, evaluando en cada caso los informes y garantías exigidas por la normativa. De acuerdo con lo recogido por Europa Press, el recluso mantiene la obligación de cumplir todas las condiciones establecidas en su plan, bajo la supervisión de los responsables penitenciarios.
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