
Tras admitir la intervención en la muerte de un hombre en Campohermoso, Níjar, el acusado ha logrado una considerable rebaja de la petición inicial de pena. Según informó el medio de comunicación, antes del inicio del juicio con jurado en la Audiencia Provincial de Almería, la Fiscalía modificó su escrito de acusación, solicitando una condena total de siete años de prisión. De acuerdo con la versión del fiscal, el acusado aceptó cumplir cinco años de prisión por complicidad en homicidio y dos años adicionales por robo, sumando así siete años de privación de libertad. También se redujo en 40.000 euros la indemnización por responsabilidad civil respecto a lo inicialmente solicitado.
El joven quedó vinculado a los hechos ocurridos a las 0:17 horas del 26 de noviembre de 2024. Tal como consignó el medio, el acusado y un menor de edad, que ya fue condenado a cuatro años de internamiento en régimen cerrado y otros cuatro de libertad vigilada, se acercaron a la víctima en el espacio público, identificada como un hombre de 28 años, quien estaba apoyado en un árbol y manifestaba signos de intoxicación etílica, además de haber ingerido cocaína. Según relató la fiscalía y recogió el mismo medio, ambos actuaron siguiendo un plan premeditado de carácter predatorio.
El escrito final de acusación, citado por la fuente, señala que la función del acusado fue la de vigilar mientras el menor, cubierto con capucha, llamó la atención de la víctima para que levantara la cabeza y, en ese momento, le propinó una patada en la cabeza, la cual ocasionó su desplome inmediato. Después, el menor se apropió de las pertenencias de la víctima antes de retirarse del lugar rápidamente. El acusado, tras observar esta primera agresión, se acercó y también golpeó a la víctima, si bien, la fiscal subrayó que su acción no resultó determinante en la muerte, ya que la patada letal fue la propinada anteriormente por el menor.
Ambos abandonaron la escena sin prestar ayuda a la persona herida. Posteriormente, repartieron los objetos robados y descartaron aquellos que no les resultaron de utilidad. Cerca de veinte minutos después, los dos jóvenes regresaron al lugar con la intención de comprobar que no habían olvidado ninguna prueba incriminatoria, pero nuevamente se retiraron sin llamar a los servicios de emergencia. Un residente de la zona fue quien, tras advertir el estado de la víctima, alertó a las autoridades. Según reportó el medio, transcurrió aproximadamente una hora desde la agresión hasta el deceso, ocurrido sobre la 1:24 de la madrugada, causado por una parada cardiorrespiratoria consecuencia directa de las graves lesiones.
En su declaración judicial, el acusado admitió su participación en el delito, lo que facilitó la modificación del escrito acusatorio de la Fiscalía y la rebaja de la petición inicial, que ascendía a 30 años de cárcel. El adolescente implicado en los hechos, por su parte, fue condenado previamente mediante un procedimiento diferente al tratarse de un menor de edad y fue representado legalmente por el abogado José Miguel Ramos, según detalló la publicación.
Durante las audiencias, la fiscalía formuló que la actuación del encausado constituyó una contribución accesoria al resultado mortal provocado por la acción del menor. La letrada defensora del principal acusado, Mónica Moya, manifestó la conformidad de su representado con la pena impuesta y con las nuevas condiciones de la responsabilidad civil. La diferencia en la gravedad de las penas entre los involucrados se atribuyó, según los hechos descritos y recogidos por el medio, a la diferente implicación de cada uno durante los actos violentos.
El proceder de los acusados, detallado por la fiscal, implicó no solo el uso de violencia para arrebatar los bienes personales de la víctima, sino también la omisión del deber de auxilio. Tras la revisión judicial, el Tribunal Provincial acogió el acuerdo alcanzado entre las partes y prosiguió con el trámite procesal correspondiente, según resaltó el medio.

